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Un par de bloques en casa

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El miércoles al mediodía antes de la tormenta que daban las previsiones para por la tarde me animé a darle al bloque en los pedrolos de al lado de casa. 200 metros en línea recta y ahí estás.  A Línea en la que apenas llevo trabajando un par de días. El primer día fui sacándolo pegue a pegue, resolviendo paso a paso, hasta llegar al punto en que parece que o tiras de dinámico o no tienes nada que hacer.  Como podréis ver, todavía me queda un buen trabajo puliéndolo. Dudo mucho con los pies, incluso se me rompió un pie derecho y bueno, está claro que eso tengo que trabajarlo para dejarlo bien matizado. Pero si hay algo que tengo que trabajar es la salida. Cuando vi el video por primera vez mira que me reí. No entendía qué hacía ahí parado tanto tiempo. Recuerdo que cuando estaba haciendo el bloque me pareció que estuve un buen rato, pero no tanto. En fin echaros unas buenas risas. B Este bloque me costó años hacerlo. Tiene un paso psicológico, estás alto, y después d...

Viaje al Olvido

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La nuestra es la 16 Escalador 1- ¿Volvemos al Eume?.  Escalador 2- De acuerdo, podemos hacer “Viaje al Olvido”. A ver si esta vez tenemos algo más de suerte y no nos llueve.  Escalador 1- Me parece bien, yo también me quedé con ganas. Aunque creo que nos vendría bien liar a alguien para que hiciera los cuartos sucios y húmedos.  Escalador 2- ¿Has pensado en alguien?. Escalador 1- Creo que sé quien podría estar interesado…  Bueno pues con esto supongo que ya sabréis qué papel me tocó hacer el miércoles por la tarde en esta vía del Eume… Con un “par de amigos”…  Cuando Davide me comenta la idea poco más me dice que vamos a la Ventureira, que no me preocupe por el material y que con que lleve lo mío personal ya está. De la vía que vamos a hacer no me comenta nada más que puede que tengamos que rapelar y que hay un largo en clásica al final. Para acabar la hora y el sitio de encuentro, las cuatro de la tarde y el aparcamiento de la presa.    Hace calor, l...

Más bloque en casa

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Unos videos de los pedrolos de casa. Uno. El de calentamiento. Muy fácil hasta que arriba para salir hay que hacer un paso fino de pies, sobre todo fiarse del pie derecho que posa sobre un garbancito de granito. Metes la cadera sobre ese pie y ¡a por ello!. Dos. Esta vez entrando por el espolón, tiene un paso parecido abajo, no tan marcado como arriba. Misma salida por arriba. Tres. El incómodo. Los primeros días que lo probamos, desde abajo del todo no nos salía, nos petábamos intentando colocarnos bien para poder lanzar la mano izquierda al agarre bueno. Esta vez lo he grabado lateralmente para que se vea bien el grado de desplome y cómo hay que colocarse para poder lanzar la mano izquierda. Segundos 14 al 18 del video. Los primeros días empezábamos lateralmente sin hacer la entrada desde abajo. El problema que suele pasarle a la gente al principio, es que el bloque les lleva a la derecha, sino ponen el talón derecho en el lateral les lleva hacia ese lado con lo que no consiguen...

¡Cagándola!

Hoy no hay fotos, simplemente se trata de contar como la piedra manda y como me dijo alguien un día, ¡no te preocupes, que la roca ya te pone en tu sitio!),   Ayer la idea era hacer algo rápido, no complicarse mucho, deportiva en la zona de Herbosa y si podía ser en un sector que no conocía, el Triángulo.  A Sara que ya había estado allí le tocó hacer de guía. Llegamos sin mayores problemas al lado derecho del sector. Si el 6B+, Techos Bulbosos, estaba seco y bien para escalar, el resto lucía húmedo y con los accesos complicados por el estado del mar y las filtraciones en la pared. Decidimos que mejor nos íbamos al Sector Alpino, a la placa de la Casio. Un 6A al que acompaña un 6B+ compartiendo descuelgue, Jodiendo a 120 y otro 6B+ por el otro lado. Cuando llegamos al pie de vía son más de las 5 y tenemos unas dos horas de luz.  ¡Al lío!, me meto en la Casio, vamos suave para ir calentando. Llego a la grieta que divide en dos la placa y me encuentro con el paso ...

Las Coloradas, hace un año

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Llegando a la Laguna de los Verdes, al fondo nuestra pared Hace un par de semanas Raúl me recordaba que justo hacía un año del día que fuimos a Las Coloradas. Así que ya que tengo unas fotos de ese día y que no había escrito nada en el blog de ese día hoy me he animado a recordar esa jornada que ya me gustaría ahora poder repetir.   Las previsiones no afinaban, en algunos sitios había posibilidad de que nevara. Así que con este panorama Raúl y un servidor nos animamos a acercarnos hasta el Montihuero y las Coloradas a ver qué se dejaba hacer.  Recojo a Raúl en el sitio habitual y en poco menos de una hora estamos aparcando en Torre de Babia pero ¡llueve!. Ya que estamos aquí y que para el mediodía todas las previs se ponen de acuerdo en que hará bueno, ¡vamos.!  Al cabo de un rato la lluvia se convierte en finos copos de nieve, un poco más tarde los copos engrosan y empiezan a cuajar en el suelo. Mientras Raúl se caga en todos sus muertos por no saber decir no, yo voy ...

Un sábado diferente

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No voy muy animado la verdad pero es sábado y para variar no llueve así que ¡hay que hacer algo!. Dada la situación no me queda más remedio que escalar autoasegurado en las vías de al lado de casa. Es lo que hay. En la aproximación de unos quince minutos andando, voy rumiando la manera de animarme pero la verdad no la encuentro. Cuando llego a la parte trasera del pilar de roca en el que está El Campanario veo que en el mar hay bastante viento. Está revuelto, de un verde turbio y opaco, y los borregos empujados por el viento surcan veloces la superficie. Espero tener algo de suerte y que el viento sea Nordés de verdad. Vista desde el sitio donde me equipo,  todavía da el sol y estoy a resguardo del nordés Es dar los 4 pasos hasta la reunión de arriba y una gélida racha de viento me da la bienvenida. ¡Voy a pasar un frío del carajo!. Mientras preparo el primer rapel, me cago en todo pensando en por qué no saqué la Atom de la mochila. El Nordés sopla con fuerza, choca con la pared ...

¡Equipando!

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La pared, el día del descubrimiento, yo iba a por otra cosa... Sin distracciones No queda más remedio que retomar proyectos de proximidad. Hace unas semanas se hizo oficial lo que ya se intuía, que nos quedábamos sin temporada invernal, así que habría que buscar algo que hacer y que nos tenga la mente ocupada.  Este es un proyecto de esos que vas retomando por temporadas desde que descubrí la pared, desde una embarcación hace un par de años. El primer reto que se me cruzó por la mente era saber si sería posible llegar por tierra a la parte superior. Aquel día en la embarcación no parecía imposible, pero sí que había un problema, un mar de tojos de 2 metros de alto tapizaban gran parte de la ladera así que fácil no iba a ser.  Como soy muy curioso me acerqué una tarde a echar un vistazo. Por si acaso me puse ropa vieja y me llevé unas tijeras de podar y el mejor calzado para estas cosas, botas altas de goma. Sudé como un pollo pero no había otra.  Al final no fue una ta...