Regreso al Morredero, travesía

Muchas dudas con la foto de portada hoy


Lo que son las cosas… Yo que a principios de la semana pensaba que este finde tocaba de nuevo sacar los piolos sí, o sí… Y no, al final ha sido que no… ¡Pero vaya día de travesía en el Morredero!.

Voy tirando cañas en todas direcciones, parece que va a haber buenas condiciones para Gredos el domingo. El Banquetes se borra, tiene mejores cosas que hacer con su Santa el domingo… Pruebo también con alguno de los fichajes de Gredos, el domingo también lo tiene reservado, eso sí, disponible para el sábado… Miramos y miramos previs, pero dan mucho viento, acabamos dejándolo para otro día…


Estoy sólo… Por un lado pienso en quedarme en casa descansando… Si eso es posible… Y por el otro lado empiezo a darle vueltas a cierta posibilidad para el domingo. Consulto con uno de los locales de Ponfe… No puede venir… Le ha tocado en una de las mesas electorales… Aún así me lío la manta a la cabeza y tomo la decisión de acercarme al Morredero a hacer travesía. Fantaseo con hacer cierta bajada, pero en un arranque de sensatez, decido que “facilito”…


A media tarde del sábado echo un último vistazo a las previs, compruebo con sorpresa que dan vientos fuertes en Gredos para el domingo, ¡al final he tenido suerte, y mi plan puede que sea el mejor…!


Cuando entro desde la autovía en el Bierzo no me puedo creer lo que veo… ¡Luce un Sol radiante encima de unos Aquilianos sobre los que no se ve una nube!. Lo primero que hago es chequear la temperatura. 8 grados, no está mal. Pienso en el estrepitoso fallo de unas previsiones que daban mala visibilidad… 

Las vistas saliendo desde Ponferrada hacia los Aquilianos


Subiendo al Morredero compruebo con satisfacción que no hay inversión térmica, y a medida que subo va bajando la temperatura hasta los 4 grados. Aparcamiento. 

En el centro la que será la última bajada del día, si me lo dicen en ese momento no lo creo


Son las 10 y cuarto o algo así. No he madrugado, dado que se suponía que el día iba a ir mejorando desde el mediodía… Me preparo rápidamente mientras 3 “compañeros” dan vueltas alrededor de una furgoneta sacando material.


Salgo como alma que lleva el diablo hacia la nieve dejando atrás a estos 3. Hay un par de coches más aparcados, pero ni rastro de otros “sospechosos”. Calzo esquís sobre una nieve sorprendentemente dura y sin rastro de la supuesta capa nueva de unos centímetros que debería haber caído…

Julián preparándose


No he subido más que 3-4 metros de desnivel cuando decido que pongo cuchillas, si aquí abajo está así de duro, no quiero pensar como puede estar arriba. El viento sopla bastante y todavía estoy en zona abrigada… 

Momento en el que calzo esquís

nieve dura en los metros iniciales, ya con las cuchillas puestas


Progreso tranquilamente, tampoco hay prisa. Alucino cuando en la segunda pala veo que unas piedras que había la última vez hace un mes largo están totalmente tapadas. Sigo para arriba, la nieve está dura pero no más que por abajo. Cada vez más viento, y llegando a la caseta del re-envío veo que no hay continuidad en la nieve…. Descalzo esquís. Busco lenguas de nieve entre las de tierra quemada. Empiezo a dudar si es buena idea ir hasta las antenas de la Yegua. Desde la arista por la que subo andando por fin veo la este de la Yegua. Luce blanca por un lado, y gris por el otro, pero con una pinta muy buena. 

Hacia arriba

Hacia el norte


 Curioso

Así luce la este de la Yegua, os he dibujado las primeras bajadas del día


He pasado el collado cuando veo a un travesero que sube desde abajo a mi izquierda, uno que ha madrugado y ya se ha hecho una bajada. Lo saludo, pasa de mi, como si nada… Desde este momento es el Sosainas… ¡Vaya vinagres!… 

El Sosias a lo suyo...


Subimos los dos por la este de la Yegua, voy por delante unos 100 metros, sigue mi huella. Marco la huella que después seguiremos todos para subir a lo largo del día, punto para vuestro travesero preferido. 


Miro hacia mi derecha hacia el viento y me encuentro con que los 3 apenas están a 100 metros a mi derecha, ¡sí que han subido rápidos!. 



Nacho y Julián llegando, mucho viento desde la izquierda de la foto


Escojo mi sitio para la primera transición del día. El primero de los 3 de la furgoneta, Nacho, se acerca y como es una persona normal, comentamos las condiciones amablemente. A Nacho le sorprende el viento, y a mí el Sol… Llega a mi altura el “Sosainas”, apenas es capaz de decirme que la nieve ya está transformada en la bajada y por dónde ha bajado, todo esto sin mucho entusiasmo y casi sin mirarme… 


Llegan los otros dos del trío, Julián y Belén, saludan como gente normal también, y salgo disparado hacia abajo, ¡primera esquiada del día!. Primeros giros del día en una mierda de condiciones, nieve dura, con cristales raros y ondas producidas por el viento que hacen que sea un tormento hacer un giro. En uno de estos se me encarrilan los esquís y estoy a punto de caerme, miro hacía atrás y veo en la huella que era un sitio con costra… 


Me acerco a la parte media de la bajada tras unos giros más dignos, parece que ya voy recuperando sensaciones. Paro justo encima de lo más pindio de la bajada. Un vistazo y como dicen los buenos… ¡Flexión, extensión!. Giros de gloria, la nieve aquí ha transformado lo justo y da gusto girar.  Paro en lo más plano para ver si hago una foto a mi huella… Para mi desilusión no se ve un pijo… Sigo, enlazo giros gozándola. 

La huella de los últimos giros de la primera bajada


Segunda transición. Mientras me emperifollo para la segunda subida del día me sorprende que no baja ni el Tato… Sigo aquí sólo, salgo hacia arriba y no veo a nadie… Cuando voy a un tercio de la subida a mi izquierda al otro lado de la arista que separa mi cara de la más orientada al Sur, por fin veo a dos bajando brevemente. ¡Es una bajada más pindia de las que tengo pendientes!. Mientras subo fantaseo con la idea de tirarme por dónde ellos… 


No puedo evitarlo, me acerco a husmear por dónde creo que deben haber bajado. ¡Acierto! veo su huella, pero en vez de irse hacia abajo directos a por la pendiente en una pala que está pidiendo a gritos esquíame… Hacen travesía suave hacia la arista…


No me lo pienso, me tiro siguiendo su huella, primer giro bien, nieve transformada muy disfrutona, no llega a crema pero bien. Sigo en la travesía a la izquierda, pierdo poco desnivel y por fin llego a una deliciosa pala más inclinada toda para mí… Giro como un niño con zapatos nuevos, disfruto de la suavidad con la que se mueven los esquís en cada giro… 


Un nuevo rellano, paro y veo por abajo como los 4, los tres de la furgoneta más el Sosias, empiezan a subir en fila. Llego al muro más vertical de la bajada, de nuevo me tiro y giros disfrutones, 3 o 4, ya en lo llano no bajo mucho más, no tiene sentido perder más desnivel. Hago la transición lo más rápido posible, a ver si alcanzo a esta gente… Y consigo “aprender” otro descenso interesante…

Segundo descenso terminado


Salgo, veo que el Sosias ha dejado la estela de los otros tres y ha girado hacia el Morredero. Por delante los 3 siguen por la huella de subida. Uno de los tres se ha quedado atrás en la subida, poco a poco le recorto metros… Pero arriba llegando a la arista en vez de tirar hacia la izquierda veo que se van a la derecha… Puff, si se tiran por esas nortes no sé yo… Aunque una de ellas es la bajada en la que venía pensando… La del collado entre el Morredero y la Yegua…


Los sigo hasta el sitio en el que han descalzado esquís, veo que han ido a husmear una posible bajada, dice Nacho que no lo tiene muy claro, es muy norte y tiene pinta de estar muy dura… Y con ese viento tan fuerte…

Ahí los tengo a los tres


Nos damos la vuelta, yo decido que repito la segunda bajada. Por aquello de meterme en algo con más pendiente. Cuando me pongo a hacer la transición veo que éstos me han seguido y van a hacer la misma bajada. No les espero, me tiro sin pensarlo, disfruto mucho, pero en el último muro ya noto la nieve más pesada, me tira más de los músculos de las piernas, no sé si es que no estoy haciendo bien la flexión-extensión o que me estoy quedando más atrás en los giros sin darme cuenta…

Hacia el sur desde el punto de inicio del segundo descenso, en la repetición de la bajada


Transición, estoy acabando cuando veo que asoman hacia abajo directo hacia mí. Saco el teléfono les hago una foto y se me ocurre la idea de grabarles, tengo suerte y con el guante a la primera paso a modo vídeo. 


Llegan, le comento primero a Nacho lo de la nieve pesada, él ha notado lo mismo… Aunque la ha esquiado mucho mejor que yo… Les digo lo del vídeo, todos me dicen que tenía que haber avisado, que se habrían esmerado más… Nacho me da su número. Me fijo en sus esquís, todos pasan de 100 de patín… Y algo más largos que los míos…

Los tres en mi tercera bajada del día


Esta vez me uno a ellos, subo detrás de Nacho, Belén y Julián se quedan por detrás. Nacho quiere ver si está la bajada del collado para hacer. Yo sólo por cotillear me acercaré con ellos a ver cómo se ve la cosa desde arriba. Me pego a Nacho en el foqueo. Cuando intuyo que deberíamos girar a la derecha no es así, lo hacemos algo más tarde. Y en vez de girar de nuevo a la derecha hacia el collado vamos a la izquierda ya con los esquís en la mano. 


Llegamos a la entrada de una bajada más arriba del collado, más estrecha y vertical. Nacho tira una piedra para ver cómo de dura está la nieve. ¡No pinta mal!. La decisión está echada, van a tirarse por ahí,… Yo no puedo evitar decirlo… Me iba a ir, pero me tiro con vosotros… No es la bajada desde el collado… Pero… Es más pindio… Así que qué mejor momento que hacerlo con estos fenómenos… 


El viento sopla a gusto, hacemos la transición en tierra quemada. Nos acercamos al inicio de la nieve. Nacho calza esquís, yo detrás, y Julián y Belén detrás de mi. Sale Nacho, cuando me doy cuenta y levanto la vista de los esquís ha desaparecido ladera abajo… 


Me tiro sin dudarlo, sigo su huella, un par de giros en el inicio, nieve algo transformada, una travesía derrapando a la derecha de unos 20 metros, la nieve está más dura, y llega el momento del primer giro de la bajada. Sale, pero con dificultad, la nieve está dura pero rara, en cada giro haces un montón de pelotas de hielo. Nacho me grita algo, pero entre el ruido de la nieve y el viento no consigo entender nada. Me paro, y oigo a Nacho decirme que vaya despacio, que no coja mucha velocidad. Veo como se hace un par de giros en salto. Resulta que al final lo que tenemos es una costra casi dura del todo, pero casi… En uno de los giros me caigo. 


Por detrás viene Belén, con más seguridad que yo va negociando los giros enlazándolos con suavidad. Por fin aparece Julian, se le había metido nieve en la fijación. Los dos me pasan en dirección a Nacho. Hacemos un marcado flanqueo a la izquierda buscando nieves más soleadas y transformadas, aquí la pendiente suaviza hasta prácticamente ponerse llana. 

Nuestra huella en la primera pala de la última bajada, centro izquierda de la foto


Enlazamos con otra palita con unos giros divertidos en nieve primavera. Nuevo estrechamiento, que vamos negociando derrapando con los esquís en paralelo hacia delante y atrás. 


Llegamos a la última lengua de nieve gris entre tierra quemada. Baja por la ladera totalmente vertical con un ancho de unos 4 metros, no puede haber mejor final para la última bajada. Vamos pasando todos sucesivamente uno tras otro encadenando giros. 

Últimos giros de la esquiada del día


Ya acabada la esquiada, decidimos comer algo antes de subir hacia la estación flanqueando en diagonal la otra ladera. Estoy un poco despistado, y justo tras preguntar si aún queda algo por bajar hasta los coches veo que estamos a la altura de donde los hemos dejado. Ellos dudan de si hacen algo más o se retiran conmigo. Finalmente optan por lo segundo.

La que era mi bajada soñada hoy... Superada por la última

En el centro en el amago de collado ahí está el inicio de nuestra bajada final

Inicio del flanqueo diagonal, Julián

Hace una semana se podía ir con esquís por aquí

Foto de Nacho acabando el flanqueo hacia la estación


Recojo rápido, aún tengo el viaje a casa. Ellos se lo toman con calma, hace Sol, el viento ha amainado, y están a 25 minutos de casa… Es domingo… 






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