Longa da Moreira, Cabo Ortegal

La prueba del delito


Normalmente cuando te vas a meter en uno de estos líos tratas de organizarlo lo mejor posible. Pero cuando la tarde antes, uno de los integrantes de la banda te envía una foto como esta, es cuando te das cuenta que la has cagado y que hay gente que se lo sabe montar muy, pero que muy bien. ¡Hasta da igual que sean unas Mahou!. Ya sólo faltaba que nos enviara otra foto con la furgoneta del equipo brasileño femenino de voley-playa al lado. 


Cuando nos montamos en el coche, no nos ha dado tiempo a ponernos el cinturón y ya salta el primero, ¿habéis visto la foto de Jaime?. ¡Por mis muertos que sube mi cuerda!. Todos contestamos gritando al mismo tiempo hasta que uno se impone y dice ¡Cómo! ¿sólo la cuerda?, ¡yo tengo muy claro que me lo sube todo!. Dice el segundo. ¡Pues vaya flojos que estáis hechos!. Yo en cuanto hagamos el paso de Mahoma de vuelta voy a torcerme los dos tobillos. ¡Va a subir cuerda, mochila, cacharros y a mí a caballito!. Finalmente el cuarto se pregunta en voz alta con toda la calma del mundo, ¿y por qué tiene que subir con nosotros?. ¿No ha llegado un día antes?. ¿Pues tampoco pasaría nada si tienen que ir a buscarlo un par de días más tarde los del GREIM, no?. 


Se hace el silencio y por un momento nos imaginamos  a Jaime colgado en mitad del rápel volado amordazado y atado de pies y manos con un cartel en el pecho que reza “YO NO HE PEDIDO UN RESCATE” a lo Harding abriendo The Nose.


A todo esto estamos en Cariño y en el fragor de la venganza cuando nos damos cuenta llevamos ya tres veces en las que nos vemos dando marcha atrás… Nos hemos perdido en un pueblo como Cariño. Sin comentarios.


Ya no recuerdo quién rompe la magia bajando hacia el faro diciendo que tampoco era para tanto... que eran unas Mahou, ¡y de lata!. Seguro que estaban calientes.

Ahí está La Longa da Moreira desde el faro


10:30 de la mañana aproximadamente y estamos en el aparcamiento del Faro de Cabo Ortegal.

En un sitio como este la escalada es casi lo de menos. Cuando aparcas y ves dónde está la aguja y lo que tienes que bajar para llegar hasta allí, te das cuenta que ya sólo una aproximación con ese entorno es una actividad que merece la pena en sí misma. 


Fotos, caras de asombro, y cada uno corriendo a sacar el móvil. El Instagram ardiendo y algo de desconcierto que nos deja un poco desnortados. 

Quemando las cámaras

Cada uno a su rollo



El cielo está cubierto, sopla un nordés fuerte y por momentos incómodo. Una de las primeras cosas que compruebo es la superficie del agua cerca de la aguja. No le da el viento, así que entiendo que el muro del faro nos librará del ventarrón del Nordés mientras estemos en faena. 


Comenzamos la aproximación subiendo a un collado en el que un cortado de unos 15 metros nos indica que por ahí no. Torcemos a la derecha por la arista, otro cortado vertical de 10 metros nos espera con los brazos abiertos. Vuelta sobre nuestros pasos y a buscar la manera de rodear estos cortados para poder seguir por la arista. 

En la arista antes de coger el corredor que inicia el descenso fuerte


Tras unas dudas Jaime y yo conseguimos encontrar el paso y unos minutos después nos metemos en un pequeño corredor en el que comienza la bajada. Vamos con tiento, zonas más pisadas con un sendero claro alternan con destrepadas en roca y partes en las que los tojos y la vegetación se cierran hasta hacer que perdamos el sendero. 


Buscando y encontrando el sendero

Sin palabras





Poco a poco alucinados con lo que vemos a nuestro alrededor, vamos ganando metros hacia la aguja que va tomando protagonismo en el paisaje que nos rodea. 


Llegamos hasta el punto en el que hay que cruzar el “paso de Mahoma” hasta la base de la aguja. Por el lado derecho un derrumbe ha dejado el paso impracticable. Toca ir por la cresta salpicada de bloques con pinta dudosa. Un patio bien vertical a ambos lados hace que la cosa se ponga interesante. ¡No sé por qué!, pero me ha tocado ir de primero, no he visto muchos codazos ni a nadie diciendo la famosa frase de “¡si no lo ves claro ya voy yo!”…

Dándolo todo en el paso de mahoma

De cerca



Al final es más sencillo de lo que parece, y el istmo es más ancho y cómodo de lo que parecía. Retrocedo unos metros y aviso a los otros tres que se acerquen, que hay sitio para todos. Tanto que alguno aprovechará para echar una siesta.


En la primera placa

R0


Vamos Raúl y yo en la primera cordada. Por detrás vendrán los otros tres. Haremos la Normal de la aguja, ninguno ha estado aquí antes así que hemos decidido que “suavesito”. Dos largos cotados como de IV+ y un tercero de 15 metros de III+.


Uno de los atractivos de esta aguja es que la roca es única en el mundo. Granulita, si queréis detalles técnicos en RochaNai lo explican muy bien. La verdad es que cuando te pones a escalar y tocas la roca por primera vez alucinas con su tacto. En la normal escalas casi todo el tiempo en placa compacta. Pero en la cara que mira al faro es dónde una Granulita gris revela sus formas peculiares. 


En los primeros pasos escalando te das cuenta que aunque hay mucha piedrecilla suelta y que el grado se corresponde con lo que dicen en la guía, se deja hacer bien. Quizá lo que origina algo más de dudas es el tema de la protección de la primera placa. 


Raúl entra recto, pero enseguida se va a la parte derecha de la placa para a continuación girar en diagonal a la izquierda siguiendo una buena vira para los pies hasta la parte superior de la placa. La otra cordad lo hará recto por la izquierda.


Fin de la primera placa

 


Superada la placa, unos metros tumbados le ponen en el último paso vertical del largo. Tras colocar el Totem Amarillo al inicio del murillo y en la salida el rojo, llega hasta la primera reunión. Mientras por abajo, como podéis ver en la foto la tensión es insoportable. Raúl grita reunión, yo que desde abajo me extraño de que la haya montado tan rápido le pregunto, ¿pero ya has montado la reu?…


Tensión en el pie de vía



Tras el intercambio de opiniones voy preparándome para salir, las ganas de tentar la roca me pueden. A todo esto es cuando Raúl desde arriba con la reu ya montada me dice que… ¡No tiene Reverso!.


En vez de preocuparnos lo primero que se nos ocurre a todos es descojonarnos de la risa. Lo dicho, pura tensión en el pie de vía y mucho cabrón suelto en La Longa da Moreira. Al final resulta que al bueno de Raúl se le había quedado el reverso escondido debajo de una de las zapatillas en el arnés. ¡Primeros!


La segunda cordada en el primer largo



Voy, primeras manos y alucino con el tacto de la piedra. Hace calorcillo, retiro el Totem verde y disfruto con la roca. Pasos facilones y verticales se suceden. Sin novedades más que el flipe por la roca y el sitio que escalamos llego a la reunión. Como es habitual, intercambio de impresiones y material y cuando me doy cuenta ya estoy metiendo el segundo seguro en la entrada de la placa tumbada del segundo largo, no veo el IV+ por ningún lado la verdad, yo lo dejaría en III+ como mucho. Me toca la placa tumbada naranja de arriba. Aquí la roca ha perdido algo de adherencia pero sigue siendo una pasada. Dos o tres seguros más, una travesía a la izquierda de unos 3 metros y con otros 3 metros de escalada vertical llego al químico que marca la reunión. Refuerzo con un totem negro, monto el cordino con el ojo de pez y ¡Reunión!. Aprovecho para hacer unas fotos. 


En faena en el segundo largo se supone que he pasado el IV+...



Raúl ya tiene compañía en la reu y es que por detrás de mí en el primer largo venía Ernesto como un tiro, cuando yo estaba saliendo ya lo teníamos a dos metros de la reu. 

La segunda red con el faro al fondo

Raúl acercándose con Ernesto en la primera reu



Cuando Raúl llega a la segunda reunión comentamos la jugada. Le hago alguna foto y nos fijamos en algunas cosillas que hay en los alrededores. Apenas nos quedan 15 metros de escalada. La placa tumbada naranja sigue. Raúl sale, coloca un par de friends y llega a la reu. Por abajo se lo toman con calma, saben que tenemos que colocar las cuerdas para el rapel, así que tienen algo de tiempo.



Prácticamente el mismo momento



Teóricamente se supone que se rapela por la normal en dos rápeles de 30 metros, pero no me digáis por qué se nos ocurrió la bendita idea de rapelar 50 metros desde arriba directos hasta la repisa que lateralmente conecta con el istmo.


Prácticamente toda la banda en acción




 


Vamos pasando uno a uno por el rapel volado, dando vueltas como una peonza, en mi caso me tocó prácticamente todo el rapel de espaldas a la pared. 





Mientras esperamos a que bajen los otros, Raúl y yo curioseamos otras vías desde abajo. Nos paramos un buen rato viendo “Naturaleza Salvaje”. 


Naturaleza Salvaje



Una vez todos abajo llega el momento de la verdad, tiro de la cuerda azul y ni se mueve. ¡Empieza el festival de pruebas!. Que mejor darle un tirón a la otra cuerda. Que si tira desde ahí. Vamos con la punta hasta el istmo, agárrame que tiro, etc. etc. ¿Conclusión?. Toca montar operación de rescate. 

Los rescatadores preparándose

Lo que hacen algunos para escalar en primero...



Davide que hoy no ha escalado nada en primero sale raudo a recuperar las cuerdas. Son las dos y media del mediodía, irá con Ernesto en cordada, por no perder más tiempo el resto nos quedamos tranquilamente esperando abajo. Uno decide que ha llegado la hora de su merecido descanso. Mientras que otros dos nos dedicamos a hablar tranquilamente. Por arriba todo va bien y en una hora larga los tenemos de nuevo abajo.


Alucinante, única en el mundo


En pleno rescate



Er trenesito

Y mientras unos se dejan la piel rescatando las cuerdas...


Ya sólo nos queda recoger las cuerdas y decidir qué hacemos con Jaime. ¿sube todo o se queda colgado hasta que vengan los del GREIM?.


Ya sólo nos queda subir todo esto


Hace calor, y aunque normalmente las subidas se hacen mejor que las bajadas en terrenos tan empinados, en este caso sobre todo al inicio nos cuesta un poco. Llegando ya a la altura del faro me desvío un poco a la izquierda, en un agujero entre rocas veo una cuerda. Me acerco y resulta que es una instalación de rapel que acaba justo en el aparcamiento. Davide y Jaime deciden que se quedan. Los otros tres decidimos que mejor andando.


El rapel directo al aparcamiento



Acabamos por llegar antes los que decidimos andar. Recogemos los bártulos, nos despedimos de Jaime y cuando ya estamos arrancando en el coche viene Jaime corriendo más contento que unas castañuelas con algo en las manos,… No, no son unas Mahou, es un papel en el que le dan una dirección de correo para enviarnos unas fotos que nos han hecho. 


Nos queda una hora de coche, a algunos algo más. Vamos comentando la jugada, y soñando ya con la siguiente, aunque todos lucimos la sonrisa tonta del que sabe que lo ha pasado muy bien. 






Comentarios

Entradas populares de este blog

Diedro Esteras Almanzor

Diedro del Linarugo, Prior