Cuetu de Arbás, segundo intento, Travesía

A punto de entrar en lo más inclinado del día


Voy con la agenda “apretá”. Si todo va bien se supone que primero tocan 3 horillas de travesía al Cuetu de Arbás con Ezequiel y su colega Lucas (¡un lector del blog al que no conocía!). Y después, a eso de las 13, a pistas, que he quedado con un buen amigo y su familia… Vamos a ver cómo sale la cosa.

Leitariegos al fondo nevado


Llego bien, quedan 20 minutos para las nueve de la mañana cuando salgo del coche y veo a mi amigo con su familia ya aparcados y preparándose, ¡cómo madrugan algunos!. Abrazo, risas, presentaciones y a la faena. Bueno,… Algunos al baño…


Cuando estoy preparándome me llega un mensaje de Ezequiel, que llegan a eso de las 9:30. Hago mis cálculos y decido que voy dándome una vueltecilla. 


Saludo de nuevo a la familia y me pongo a la faena. Desde las casetas de madera giro a la derecha y me encamino hacia el bosquecillo que linda con pistas. No me lo puedo creer, nieve como una piedra… ¡Si ayer por la mañana nevó!… Bueno, será que es aquí abajo… 


Sigo, subo y subo y sigue dura como una piedra… Me meto en el bosque, voy en diagonal derecha para ir a por el camino. No puedo evitar pensar en mis queridas cuchillas que descansan plácidamente en mi mochila. Llego al camino, esta vez no me queda más remedio que descalzar esquís. Un murillo de piedras de medio metro se interpone… 

Aún no he llegado al camino

Ya en el camino


Seguimos con la nieve dura, en el camino la pendiente es menor, así que ya no me acuerdo tanto de mis cuchillas. Giro a la izquierda hacia las antenas cuando suena el móvil. Es Ezequiel que ya están en el aparcamiento. Ok, en un momento bajo y nos vemos en las casetas de madera. 


Subo unos metros más, busco algo más de pendiente ya fuera del camino para probar un par de giros. Transición rápida, pieles al gore, ni me saco la mochila y ajusto todo rápidamente. El primer momento de la verdad del día. ¡Primer giro!. Salgo hacia el sol, giro de izquierdas, sale bien, la nieve aunque dura, agarra. Todo bien hasta que me pego a la barandilla de madera de las pistas, hay un pasillo de 3 metros de ancho que baja recto. Como soy así, lo dejo para más tarde y me meto entre los piornos buscando zonas más despejadas. Voy bajando… Llego a las casetas sin novedades y muy satisfecho… ¡Para qué negarlo!… Éstos no están todavía… 

Punto más alto de la primera subida, en las antenas

Hacia el sol, desde la primera transición del día


Y hacia abajo, ¡todo para mí!

Aprovecho para hacer ajustes, en la mochila, y en otras cosas… El resultado es que me veo poniéndome y sacándome por lo menos 3-4 veces la mochila… Por fin llegan… Me da miedo pensar la de veces que podría estar haciendo el gilipollas con la mochila si llegan a tardar cinco minutos más…


Saludos, ajustes, algún ajuste más, puesta al día, chafardeos varios y salimos… Voy tirando, me gustaría decir que abriendo huella… Pero en esa nieve tan dura… 


Hacemos parada obligada para meternos en el camino. Sacamos los Arvas y jugamos un rato, hacemos la comprobación, como uno es un empanado de miedo… Tenemos que hacerlo un par de veces para que salga bien… Muy satisfechos los guardamos… No es el día por el momento de Arvas… Seguimos, van los dos por delante, aprovecho para hacerles alguna foto. El Sol no tiene piedad y hace un calor del demonio. 

Subiendo hacia las antenas


Vamos comentando la jugada, y al cabo de un rato llegamos a la base del corredor más pindio que lleva casi directo a la arista que corta el cielo. Dudamos, el corredor está casi en su totalidad en la sombra y trillado de bajadas de ayer que da miedo mirarlo. Justo en ese momento descubrimos que soy el único de los 3 que ha traído cuchillas. Paramos en un hombro. Sin dudarlo, saco mis cuchillas, estos dicen que siguen así. Me pongo a marcar zetas tranquilamente, bueno, no tan tranquilamente, cuando llego a lo más inclinado a pesar de las cuchillas el esquí de abajo a veces hace el amago de resbalar. Éstos van negociando muy bien hasta que a 10 metros del sitio fácil no consiguen hacer una Vuelta María. Resbalan. Descalzan como pueden, y mientras, yo negocio con mucho cuidado lo más inclinado de la subida. 

Antes de lo más inclinado


Ya los tres a salvo, un flanqueo por una ladera congelada de los que tanto me gustan nos llevan al inicio de la arista. Compruebo la hora, es el fin de la subida para mí.

No estamos sólos

Lucas ya en la bajada


Transición, es la buena. Con la "emoción" me pierdo el disfrutar de las vistas, y reconocer a lo lejos los Ancares... Agonías que es uno... Llegan éstos. Ezequiel no puede evitar perderse mi “performance” me espera al borde del muro. Voy… Unos chascarrillos y al lío, está duro, muy duro… No tengo miedo pero no quiero joderla… Me dice Ezequiel que es un giro y ya pierde pendiente… ¡Pero qué giro!… Me tiro, sale, voy a la derecha en diagonal derrapando buscando la ladera más soleada, marco el siguiente giro, casi me hago un interior al final… Esto ya aplana y con seguridad empiezo a enlazar giros y a marcar un poco más la flexión, extensión. 

Gente en la arista


Los pierdo de vista cuando me acerco a una corta y estrecha canal de unos 20 metros. Negocio con bastante dignidad los giros y me meto en la canal ancha por la que hemos subido. ¡Vaya patatal de bolas y demás parafernalia!. Esquivo todo eso duro como una piedra como puedo. 

El corredor estrecho... Visto ahora no lo parece tanto como esquiándolo...


El resto de la bajada va bastante bien. En el último momento en el que se ve la arista me giro a buscar gente, veo cuatro manchas, levanto el brazo… 


Tiro para abajo, como estoy de subidón esta vez cuando llego a la barandilla de las pistas me tiro todo recto en paralelo, ¡cómo si no hubiera mañana!… Si, si, la gracia que le va a hacer a mi mujer si la lío… ¡Sale!.


De nuevo muy satisfecho llego a las casetas. 


Cambio de material, y de camiseta, me abrigo y al remonte. ¡Qué esto no ha acabado!. Quedan 3 horillas largas de esquí en pistas… No se diga que no me he ganado la cena hoy…


Vamos a ver qué pasa la semana que viene que parece que está la cosa revuelta…


No puedo dejar de pensar en como puede ser posible que en menos de 24 horas la nieve haya transformado tanto… 


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