Limpieza y exploración

La cumbre, desde el pino aún hay otros 10 metros de arista de bloques muy aérea


Había varias opciones para hoy… La primera candidata se cae anteayer cuando veo que cierran San Isidro por la escabechina que ha hecho la lluvia… La segunda candidata no me seduce, hablan el jueves en el roco de ir a hacer algo de deportiva el domingo… Poca cosa seca me parece a mí que va a haber disponible…


Mi tercera opción que no seduce a nadie es acercarme al Garabullo a seguir limpiando el proyecto de turno. Ya sabéis cómo es esto… En cuanto dices limpiar de repente todo el mundo está ocupadísimo … Así que el sábado por la tarde viendo que ya ha parado la lluvia preparo los bártulos. 


De camino se alternan los bancos de niebla con claros espectaculares. Nada de viento por aquí, nada de viento por allá, y un cielo totalmente azul entre bancos de niebla. Por esta vez las previsiones aciertan.


Llegando a los arrimaderos del Garabullo, la carretera y la tierra se ven húmedas. No presagia nada bueno. Además, cuatro coches descansan aparcados, veo que han tenido la “amabilidad” de dejarme un sitio justo debajo de las paredes. 


Salgo del coche, me cuelgo la mochila, y cierro,  oigo voces por detrás, no me giro… 


Voy subiendo hacia el sector del Ático, la tierra está todavía totalmente empapada, al pisar rezuma agua. Por un lado me alegro, esperando iluso que lo que ya he limpiado esté como una patena. 


A la altura del pie de vía del Ático hay manchas de humedad en distintas partes de la pared… A ver cómo se las apañan estos si se animan a subir. Yo a lo mío. Llego a la reunión y me preparo mientras oigo voces de los que al final se han acercado.


Ya listo para colgarme descubro con sorpresa que no está la cosa tan limpia… Parece que le hace falta todavía un buen chaparrón para dejarlo bien. No está sucio pero tampoco limpio del todo… Da la impresión de que una vez seco aún le hará falta un cepillado rápido.


Me cuelgo, coloco la cuerda que no estoy usando todavía en una repisa que va a quedar por encima de mí y así si tiro algo sin querer no andará colgando. Me cago en todo cuando miro a mi derecha y veo a una pareja escalando a unos 15 metros en diagonal y por abajo… Habrá que trabajar con delicadeza…


Me pongo manos a la obra, ya desde el primer momento descubro que la tierra está muy húmeda y que las herramientas no trabajan bien. La tierra se emplasta en los cepillos,…Mala cosa. Voy bajando y empiezo a dejar cosas algo flojas en su sitio por temor a los que tengo debajo. Tiro alguna piedra pequeña con cuidado pero las grandes las dejo en su sitio precario. 


Cuando he bajado unos 3-4 metros desde el último punto al que había llegado me doy cuenta de que no es la manera de trabajar y lo dejo. Poco más de una hora. 


Como es pronto creo que puedo aprovechar el día de otra manera productiva. Así que voy a hacer algo de exploración. 

Candidato a ser el tercer largo de la vía...Anda que no hay que limpiar...


Hace un tiempo el “Junglas” me dijo que no se podía subir desde el aparcamiento de abajo hasta la cumbre del Garabullo, que era una “selva”… Pero tras haber venido unas veces y analizar el “Penedo” me dice mi intuición (esa que el “Junglas” no usa), que puede que haya una posibilidad. 


Así que recojo, corto una que otra rama de una Xesta, y bajo tranquilamente. Paro a saludar a los que están en el Ático, al final para poder hacer algo han tenido que combinar dos vías. Sigo…

De camino a la cumbre... Musgos bonitos...


Dejo la mochila en un sitio “discreto”. Con la llave del coche… No es muy buena idea… Y subo. No me parece nada del otro mundo y poco a poco voy ganando altura. Cuando intuyo que ya estoy muy alto dejo el bosque a mi derecha y me pego a la roca. Por lo que veo parece que me deben quedar unos 20 metros de desnivel. Vuelvo a meterme en la “selva”. He de reconocer que tengo que agacharme unas cuantas veces, pero nada del otro mundo hasta que llego a un sendero franco, en el que se ha podado a los bordes. 


Comienzo a acercarme a los puntos más altos de los pilares. Me sorprendo algo desorientado, no logró saber en ningún momento en qué punto estoy hasta que me acerco a la cumbre del todo. Intuyo que estoy en la parte más alta de la marcada arista que se ve de frente, pero aún así me quedan como unos 20 metros de trepada entre bloques para llegar hasta la punta. Lo aéreo de la cosa con patio a los dos lados me “seduce” para estarme quieto y no acercarme a la punta.

El sendero de arriba llegando al primer pilar


Después veré que aún me quedaban otros 10 metros más que no veía. Saco unas fotos, respondo mensajes al “Junglas” que al final resulta que está aquí al lado desbrozadora en mano… Me ha dejado tirado para hacer de jardinero… El “Terrateniente”… Y sus propiedades… Con dos cojones…

Desde la cumbre hacia abajo se ve todo muy verde...


La cumbre desde unos metros más abajo

Alucino cuando veo que en apenas 10 minutos estoy donde la mochila y la llave del coche. Sigo bajando, hay apelotone en el pie de vía de la pared del medio, hago unas fotos y sigo hacia el coche que aún tengo que hacer una parada más. 


Son las 3, hago unas fotos en la curva y decido que tiro para casa, prefiero llegar pronto y recoger con calma… 


De vuelta ya en la flamante autopista Santiago-Lugo cuando quedan unos 15 kilómetros para llegar a Lugo veo los Ancares justo delante cerrando el horizonte, Miravalles, Cuiña, Penalonga, Mustallar con el Castillín, Tres bispos, Penarubia… Anda que no nos ha dicho veces el “Junglas” que no eran… Si es que tengo el cielo ganado con este hombre…


Semana de sol por delante… A ver qué acaba pasando…

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