¡No hay hielo, está podrido!

El ambiente 

Dice el “Agonías” que si habrá hielo… Tiene dudas… La más mínima duda me parece alucinante. Con mucha paciencia le digo que no se preocupe que va a haber hielo. Que si se va a poder escalar dice… Que vamos a ser muchos y a lo mejor no hay líneas suficientes… Que eso no le acaba de convencer… Le digo de broma que somos nueve, que va a escalar en la intimidad como a él le gusta… Se ríe y le digo que tengo un plan. 

No sabe que en realidad a última hora se han rajado un par de elementos. Su paisano de Ponferrada ha preferido otra vez rechazarme por otro. Que se ha caído todo y que no va a haber hielo. Yo creo que es que sabe que puede que haya buena nieve para trave y prefiere eso. 


La de Toreno aparece el viernes por el wapp, que no lo ve claro, que el hielo va a estar podrido y que se va a calicear. Que tengamos suerte y que ya le contaremos. 


Os preguntaréis qué quienes vamos. Desde Santiago se apunta el “Tapado Iceman”. En Ponferrada en el punto habitual de reunión de las alpinadas está el “Agonías”. Y ya directos desde Asturias y León vienen “El profesional” y el Leonés salmantino de los mejores chorizos del mundo. Este último viene directo de Pirineos. Con un equipo así nada puede fallar. Quedo yo, “el liante” liándolos a todos que remato la rigurosa selección de personal para la aventura del Sábado. Bromas aparte, ha sido un proceso duro. 


Como le digo en el coche al “Tapado Iceman”, está la cosa divertida. Como no haya hielo sé de uno que se va a reír, y como lo haya y se pueda escalar, sé de otro que también se va a reír. 


Volviendo al plan, y para que el Agonías no se queje le explico que mi idea es ir a probar las de abajo a ver cuántos largos salen. Si consigo que alguien se anime. De esta manera él podrá estar a gusto arriba con el resto escalándolo todo… No le convence mucho mi plan, sigue con la mosca detrás de la oreja. 


Y con estas nos vemos en el coche del “Tapado Iceman” subiendo hacia el Morredero. Vamos todos bastante puntuales, unos 15-20 minutos de retrasillo sobre el plan previsto que recuperaremos en la aproximación. 


Ni una nube en el horizonte, el viento parece que se va a tomar unas vacaciones hoy y en cuanto a las temperaturas por el momento vamos bien, -2, -3. A ver qué temperatura tenemos al llegar. 


Mientras nada más aparcar no vestimos, se oye llegar un coche. Son ellos, montamos a toda prisa y ya en el coche de “Iceman” nos dirigimos al aparcamiento final. 


A punto de echarnos a andar desvelo mi plan al resto y pido voluntarios para que si las cosas nos salen mal perder una hora de tiempo para escalar. Salen todos en tromba empujándose a codazos ávidos por ser los afortunados. La realidad es que sólo Raul el Salmantino tímidamente dice que por él no hay problema. Veo que el entusiasmo escasea con mi propuesta así que la descarto y tos’parriba. 


Sudamos, estamos subiendo al sol y sudamos. A medida que subimos no podemos dejar de mirar hacia los muros. Ya desde los Portillines en el coche intentamos intuir si hay más o menos hielo. Con las últimas nevadas la mitad superior de la pared está más blanca. Y cuesta distinguir los muros y las cascadas. Pero ya en la aproximación vemos que lo que es hielo no falta. ¡Ahora queda saber si está podrido!.


Llegamos como es costumbre a la travesía final. Punto en el que me paro a ponerme las gafas y a sacar ya los crampones que finalmente me pondré un poco más arriba donde los demás. 


La zona del pasamanos está tapada por 10-15 centímetros de nieve polvo. Nos toca abrir huella. Y por fin poco a poco vamos viendo por el extremo opuesto del circo los primeros mocos de hielo. Como hace unas semanas la duración de la aproximación no ha llegado a las dos horas. “Iceman” me da las gracias por traerlo. Entiendo lo que siente en este momento. Le han prometido hielo para escalar y ahora lo tiene delante de las narices. Ve por primera vez los muros desde cerca y no puede evitar impresionarse como me pasó a mí hace un año.

Llegando por fin, no me he traído bastón y lo he echado de menos

Los últimos llegando


Me resulta curioso, sorprendido veo como hay zonas en las que hay menos hielo y otras en las que hay más hielo. Además hay varios tipos de hielo, azul todavía en algunas partes que se mezclan con otras partes más blancas. Y en algunos sitios nieve cubriendo el hielo. Parece que vamos a escalar cosas diferentes hoy. 


Dice “Iceman” que hay 2 grados positivos. Por un momento me lo imagino delante del muro con los brazos en alto gritando que su conciencia le impide dejarnos escalar en esas condiciones… Veo con alivio como tranquilamente guarda el termómetro y sigue preparándose… Como os he dicho el proceso de selección esta vez ha sido riguroso…


Toca el reparto de tareas y roles. No sé por qué me ha tocado subir a montar las reuniones. Mientras, el “profesional” e “Iceman” se preparan para salir en primero en el muro habitual. Me pertrecho y subo al rellano de costumbre. Mientras monto las reus oigo como alguno no ha podido esperar más y ya ha empezado a escalar. 

Nunca estuvo esto tan concurrido


Al bajar no me apuro, como somos 5 y ya tenemos dos cordadas en faena tengo un ratillo para darle al coco, pergeñar planes, hacer fotos y de paso acercarme a la columna a ver qué aspecto se gasta hoy. ¿Será por fin hoy en día de escalarla?. No me convence lo que veo. La parte inferior de la columna son tubos de órgano de hielo de distintos tamaños y formas que no están unidos entre ellas. Con la mala suerte de que no se ve nada lo suficientemente compacto para que un tornillo de hielo quede bien. Habrá que probar en yo-yo. No soy el único que piensa lo mismo como comprobaremos a la hora de la verdad. 


Finalmente esta vez me sale bien y consigo convencer al “Profesional” y a mi querido Raúl el de los chorizos para que se acerquen hasta la cascada de la izquierda del todo del muro superior. 

Un resalte de un metro y medio a 75, dos metros casi planos y el resto del paño un hielo que va ganando verticalidad hasta los 80 grados en unos 3 metros. Para rematar 3 metros con varios resaltes a 90 de los que te llegan a la cintura. 25 metros de hielo para meterse entre pecho y espalda. 


Antes de meterme veo como el “agonías” e “Iceman” lo pasan como enanos en el paño de abajo. Varias veces les proponemos venirse y varias veces nos contestan que van a hacer otra línea más ahí abajo… Sólo le ha faltado decir al “agonías” que de allí no los sacan como si fuera el barco de Chanquete. 

Javi en la primera del día


El agonías en su salsa, ¡quiero volver!
El de León dándolo todo

Mi comienzo no puede ser más accidentado. Un tornillo que no va, no muerde el hielo ni de coña. Un pie que decide resbalar 20 centímetros y un hielo tapado por nieve algo podrido no acaban de convencerme mucho. En este paño está estalladizo pero nada que no se pueda hacer. Llego al muro sin más novedades. Veo que tengo algún que otro pie bueno en el muro de roca de la derecha y me pongo manos a la obra. por el momento desde el primer tornillo el resto se dejan hacer y no hay problemas para proteger. Al final el paso que más me cuesta es el típico de murete que te llega hasta la cintura a 90 grados y después se pone horizontal. Y mira que sé como resolverlo. Un par de pensadas y al final hago lo que hay que hacer y sale. Monto una reu con tres tornillos, dos son de los de 10 cm… Lo sé, no es lo mejor, pero no tenía nada más a mano…Y para abajo. 

La primera del día por mi parte, la segunda iría a la izquierda de la cuerda de la izq

Uno de León en la de arriba

El profesional en la de arriba, hay que decirle que cambie de chaqueta que no se le ve

El liante...


Por el muro de siempre el “Agonías e Iceman” disfrutan de un hielo azul goma. En alguna zona pinchan algo de agua pero está simplemente espectacular. No me extraña que no quieran salir de ahí.


Dos momentos de Iceman, qué hielo


Por arriba les toca el turno al “profesional” y a Raúl el de León. Mientras “el profesional” va en primero Raúl decide que él se lo toma con más calma y va tranquilamente en segundo. Le pedimos que recoja los tornillos que vamos a hacer la línea que vemos a la izquierda. 


Sorprendidos ahora que ya llevamos un rato nos damos cuenta de que estamos todos pajarito y que en cuanto uno sale a escalar nadie duda en ponerse todo cuanto plumas haya. 


Pero ya sabéis como son estas cosas, el hombre propone y el hielo dispone. Cuando llego al tramo vertical y el crux de la línea me encuentro con que tenemos una fina capa de hielo de 5 cm en la que no hay quién meta un tornillo. Pruebo hasta 4 veces en distintos sitios y desisto. Destrepo como puedo y de nuevo me voy por el lado derecho. Al “profesional” le toca la desagradable tarea de subir en yo-yo para desmontar todo.

¿Quién se va a dar la vuelta? el liante


No las tengo todas conmigo, va a ser un problema el grosor del hielo en el punto crítico de la otra línea que quería probar. Además de a ver qué pasa para montar reu. Por última vez preguntamos a los de abajo si quieren probar por aquí, declinan, como garrapatas, no los sacamos de ahí ni de broma, estoy a punto de comprobar por qué. 


Así que decidimos bajar al muro de siempre, ya es tarde, nos queda una hora larga de escalada así que haremos algo en el muro de abajo y para rematar la columna. 


Disfrutamos como locos del hielo-goma de abajo. El “agonías” nos dice que arriba no está tan bien. Que está más estalladizo y que a veces al picar salen chorros de agua. Un “agonías” en su salsa…

El agonías en otro momento

Antes de la columna 

Más o menos mismo momento


Nos metemos y enloquecemos con lo bueno que está el muro vertical. Luis mete dos tornillos y cuando está para salir de lo vertical, el "agonías se da cuenta de que algo raro pasa con el crampón izquierdo. En efecto no está bien ajustado y está 2-3 cm más alto de lo debido. Se baja y para nuestra sorpresa en el suelo parece que todo está bien. Se nota algo de holgura pero ahora está en su sitio. Finalmente acordamos que me los llevo para probarlos con mis botas a ver cómo va el ajuste. Volviendo al hielo está espectacular, no se ve por dónde han pasado. Y la parte de arriba está mejor que lo que llevamos todo el día escalando en el otro lado. 


Ha llegado el momento. Mientras estamos en esto por arriba la sección de “ingeniería” está moviendo una de las reuniones para darle a la columna. 


Veo como a Iceman la impaciencia le devora y como quien no quiere la cosa ha decidido que le toca ser el primero en probar la columna, su cara lo dice todo… Como que estoy de paso por aquí pero soy el primero, ¿os queda claro?.


Así que ya le digo que por primera vez en el día voy a hacerle algo de caso. Que así no perdemos el tiempo. 


El orden será que después va el “agonías” le sigue el “liante”, pasamos al “profesional” y cerrarán los mejores chorizos de Salamanca que están haciendo una en primero por el otro lado. 


Comprobaciones de rigor, y ahí tenemos a “Iceman” pinchando en la columna. Pasan los metros y no se oye nada. Por momentos me inquieta saber si este hombre respira. ¿Estará vivo? como veo que se mueve parece que todavía sí. Sin mayores problemas, bueno de vez en cuando se regala soltando uno de los piolos para bajar la mano de turno como los buenos…Va llegando arriba, en cuanto tumba muy sobrado me dice que para qué va a seguir… Lo bajo. 

Ni respiró...


Curioso escorzo



El “agonías” no se lo puede creer, al fin a la tercera va la vencida y le daremos a la columna. Coñas en el pie de vía, el “liante” en la cesta y a pinchar. Esta vez compruebo como algún sonido si que oigo. Respira, bufa, y se queja de que tira pero llega arriba sobrado. Como a Iceman la columna le ha encantado. 



Los tres momentos de gloria del Agonías en la columna


Hago de tripas corazón y me dispongo a pinchar. Oigo en los primeros metros gritos de ánimos del “agonías”, hay que reconocer que no es rencoroso. Pero me encuentro escalando mal. No me gusta nada como voy. Algún talón alto, no estoy abriendo bien los pies, y las muñecas se me abren de manera que voy notando como las manos van perdiendo fuerza de agarre. Resoplando llego arriba. Hay coñas de que me falta un metro. Veo para mi desolación que es así, hay pinchazos un poco más arriba, como no voy a ser menos le doy. ¡Cómo me ha costado!. Llego a la conclusión de que he ido mal de pies. 



Mi turno de gloria


Me sigue el “profesional”. Devora metros como si nada. Disfruta y lo hace saber. Ni se entera. Me gustaría comentar algo más, pero es que el muy cabrón se ha paseado. 



Los tres momentos de gloria del profesional


Y por último Raúl, el mejor chorizo de Salamanca le da hasta el último centímetro. Disfruta como un enano, lo pelea todo, y una sonrisa imborrable inunda su cara, es el niño más feliz del mundo en ese momento. 



¡Cómo disfrutó!


Hay que recoger. Esta vez todos reconocemos que después de darle a la columna nos hemos quedado a gusto y aunque da pena irse no nos cuesta tanto como otras veces. Para mi sorpresa descubro que ahora sí, el personal dice que el año que viene venimos a darle a las de abajo. Que ya estamos en marzo y parece que no va a dar tiempo a volver a darles… ¡Serán cabrones pienso!.

La viva imagen de la satisfacción del deber cumplido


Pero bueno con el pic-nic por su sitio como dice uno de Pirineos que nos metemos en el coche se lo perdono todo. Dice alguno en el descenso que las cervezas en el coche van a estar calientes, y otro que aunque sean unas Cruzcampo van a estar deliciosas. Comprobamos que es cierto. Empanada, chorizo, y demás… nos ponemos morados. Con la satisfacción del deber cumplido somos conscientes de que hemos pasado un gran sábado. Abrazo de despedida y todos a devorar kilómetros. 


Veo hoy en el reloj que se ha quedado pillado con las temperaturas del sitio de ayer y marca una temperatura máxima de 3 grados y mínima de -1… La nevera sigue funcionando y a lo suyo… Como señala con acierto el “Agonías” estamos escalando hielo en marzo. 





 











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