¡Hielo, por fin!

Son alrededor de las 9 y media de la mañana cuando salimos del coche y nos preparamos para la aproximación. El fin de semana pasado Raúl ha encontrado en Twiter un vídeo de unas cascadas que se parecen a unas que teníamos fichadas hace tiempo. Normalmente se hacen desde abajo uniendo unos 6 largos de muros de hielo alternados con campas de hielo. Y ahí está el problema, la poca información que tenemos de la aproximación es para acceder a los muros inferiores del sistema. Para llegar arriba en caso de que no esté todo conectado hay que usar otra. Se trata de ver si somos capaces de llegar a los muros superiores y hacer algo. 


Como suele ser habitual en estos casos Raúl ya ha estado por aquí y no se acuerda mucho, ¡un fenómeno! cree que no vamos a llegar a los muros superiores pero aún así aquí lo tenemos.


Al cabo de un par de minutos de empezar a caminar uno de los tres mira su reloj y suelta, ¡llevo una caloría consumida! a lo que un cabrón que pasaba por allí le contesta que si quiere volver al coche a comer y recuperar…


Vamos tranquilamente poniéndonos al día mientras aproximamos. Que si a uno le duele el tobillo, que el otro todavía no está recuperado del codo, y aunque el fisio aún no le deja escalar como ya quedan apenas unos días para que le dejen, pues va a probar… Gracias a Dios que el más mayor de los tres comenta que está escalando como nunca,… O eso cree por el grado que está sacando en el Hangar a vista… Dice le quedaría comprobarlo en roca…


De camino vamos viendo cosas interesantes que nos hacen albergar la esperanza de que podamos hacer algo. El camino se va empinando y poco a poco vamos ganando metros de altura hasta que al cabo de hora y media llegamos al lago. Para nuestra sorpresa el muro en el que se suelen formar unas cascadas está totalmente pelado de hielo. No son las nuestras. 


De camino, cosas interesantes que prometen



Viene ahora la parte interesante de la supuesta aproximación. ¿Por la izquierda, por la derecha más directa?


Siguiendo las indicaciones de Raúl decidimos ir por la izquierda, más suave y largo pero seguro.  

El espabilado que va delante ve un “jito” cuando lo ha pasado 100 metros en un tramo en el que llevamos un buen rato haciendo el Jabalí entre los piornos. Gracias a Dios que los dos ciegos de atrás no protestan…


Vuelta para abajo, retomamos el camino desde el jito y to’parriba siguiendo ahora sí un sendero bien marcado que nos deja casi en una planicie enorme con la cima a la izquierda. Atravesamos como si no hubiera mañana en dirección norte hacia la tierra prometida. Piornos bajos, que no llegan a los 10 cm de altura lo cubren todo, voy ansioso hacia el horizonte esperando encontrar muros de hielo. 


Me desvío hacia la derecha y llego a un pequeño circo con una laguna congelada. Por encima restos de hielo en unos muros prometedores pero nada escalable. No es lo que buscamos pero empiezo a dudar de que encontremos algo… 


La laguna totalmente congelada y los muros por encima casi secos



Vuelvo sobre mis pasos, Raúl y Ezequiel que han ido más a la izquierda, van por buen camino. No soy capaz de ir despacio, el terreno va bajando hacia el norte y gana inclinación. Por mi izquierda asoma un nuevo circo, apenas se ven nada todavía. De nuevo ando entre piornos y rocas buscando ansioso eso muros del vídeo. 


¿Habrán aguantado desde el finde? ¿Estarán como los de la derecha?. Más y más preguntas revolotean en mi cabeza, llevamos casi tres horas desde que salimos del coche cuando me asomo a un cortado y por fin veo las primeras manchas de hielo. ¡¡¡¡¡Si hay hielo!!!! aunque lo que vemos no es muy escalable, o eso parece, hasta que vemos la parte izquierda del muro inferior. Un pegote de hielo bien gordo baja facilón por el lado izquierdo del muro, unos 10-15 metros de altura. 


¡Por fin a los pies del muro! no nos queda mucho tiempo es la una.



Para bajar al muro decidimos atravesar por encima de los dos muros  hasta el otro lado. 


En este tramo me doy cuenta de que no nos iremos sin escalar. La cuestión es lo que haremos. Hay partes que se ven delicadas y otras con apariencia más sólida. 


Una impresionante columna despegada de la pared que cae hasta el suelo me hipnotiza pero a medida que nos acercamos comprobamos que está delicada, chorrea algo de agua, y no da nada de confianza. Como veremos después va tirando trozos de hielo.




A pesar del pintón, de cerca está bastante precaria


Detalles de los trozos de hielo que van cayendo de la columna


Pues nada, aquí estamos en el pie del muro. Nos decidimos por la parte más izquierda, que tiene un murito vertical de un metro y medio al que siguen resaltes de un 60% de pendiente facilones para calentar y ver si el hielo está tan bien como parece. 


Es la una, tarde, a ver si conseguimos hacer un par de líneas por lo menos. 


Nos vamos preparando, yo subo por un lateral a la campa que une los dos muros, monto una reunión en hielo con tres tornillos y ¡a escalar!.


Detalle de la primera reunión, después la reforzaría con un tercer tornillo a metro y medio


Antes de empezar, esta es la zona por la que irá la primera línea

Ezequiel estrenándose en primero en cascada de hielo


Jugando con los tornillos en la fácil

Raúl el primer primero de la tarde en la primera linea


Finalmente hacemos esta línea fácil los tres en top-rope y después en primero con los tornillos. Después montamos de nuevo la reunión más hacia el centro del muro y hacemos una linea más vertical con un muro inferior a 90º separado de la pared… No nos da tiempo a hacer mucho más.

Ezequiel saliendo del primer muro

Raúl en el medio del primer muro de la segunda linea

Y un plasta en el mismo muro




Tres momentos de Raúl, en la última atentos al hielo que saca el golpe



Son las cuatro y media de la tarde. Estamos contentos, las previsiones para la semana que viene no son malas y podría ser que volviéramos…A ver si llegamos al coche con luz… Que parece que hay alguno que no se ha traído frontal…









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