Directa Lotus, Ubiña
El desaguisado, foto del libro de Adrados |
Lo que hicimos finalmente sin saberlo es la 1 la variante aunque entramos por debajo del 2 en la foto |
¡O no!, como podéis ver en la foto del croquis del libro de Adrados, la línea azul es el inicio que hicimos nosotros por despiste de un servidor, ¡paquete que es uno!.
Por un momento llegué a pensar en que podía ser que hubiéramos hecho algo nuevo, pero siendo Ubiña, estoy seguro de que por aquí han pasado ya el Club de Ajedrez de Torrebarrio y no hablemos de la Asociación de Amas de Casa de San Emiliano... al volver a casa confirmo en los topos de la Federación Gallega que hemos hecho la variante.
Hoy es un día especial, ¡casi dos años después de nuevo una invernal!. Es el día de recuperar sensaciones olvidadas y lejanas. El madrugón, la incertidumbre de lo que te encontrarás, el frío en la cara mientras aproximas lentamente, la charla con los compañeros, los frontales delante y detrás, (esto de los frontales en Ubiña es un clásico si es día de condiciones). El crepúsculo como promesa de luz…
Vamos a dejarnos de rollos y al lío. Salimos a andar del barrio Alto de Torrebarrio tarde, para que negarlo. A eso de las 8 de la mañana. No me gusta mucho eso de salir tan tarde, pero entre despiste de uno y que la carretera nos ha engañado no sé por qué, pues así estamos aún a las 8 en el pueblo.
Primer susto nada más empezar, es salir del hormigón y de bajada hacia el arroyo piso hielo y casi me la meto. Risas y con cuidado. Nos encontramos neveros ya abajo en los prados inclinados que dan al camino principal. El crepúsculo asoma, y se ve la parte superior de la vía justo antes de la goulotte y la chimenea.
Amanece en Ubiña parte de la vía ya a la vista |
Ya llegando al camino ancho vienen tres portugueses rápidos y hablando a gritos. Pienso para mí que no seremos los últimos en bajar de Ubiña. Maldades de uno…
Por detrás de nosotros otro grupo de tres. Un rato después Davide me dice que ve otro hacia Fontanes, yo voy fijándome en la subida de la media luna, me parece ver a otros 4. Y cuando ya estamos llegando al cruce que va a Fontanes o a la normal, veo a la altura de la entrada de nuestra vía 3 figuras, parece que dudan y finalmente se meten.
Nosotros por abajo seguimos a lo nuestro, vamos por el sendero de la normal hasta que ya casi debajo del cono de la vía nos desviamos hacia él. Subimos por una morrena de las incómodas hasta el inicio de la nieve continua y comenzamos con el ritual. Chaqueta para no enfriarse. Un habitual de Gredos me dirá que ¡Chaqueta para qué, pasas un poco de frío y ya está!. Arnés, casco, crampones, piolos y pulpos, ¡Aaaaaggghhh, qué buena sensación!. Aprovecho para beber algo. Y mientras Davide acaba y dado que voy algo más lento subiendo que la juventud, me adelanto para ver si lo que yo creo que es el primer largo tiene continuidad o nos va a tocar un trozo en roca…
sube Davide por la pala final |
el primer largo, desde aquí no se ve la rimayita juguetona |
Voy subiendo tranquilamente, el sol ya ha salido, sigue haciendo fresquito pero por el momento la supuesta brisa del sureste que dan las previsiones no aparece. Alcanzo el punto desde el que ya se ve bien el primer largo y compruebo con satisfacción que la nieve tiene continuidad. Hay un momento en el que se estrecha pero tiene pinta de que se pasa bien. Mientras Davide sube por la pala de nieve voy haciendo planes en mi cabeza. Mi idea es montar la R0 en la parte derecha del inicio del estrechamiento de la vía y que salga él en el primer largo que tiene pinta de divertido y sencillo.
Cuando llega a mi altura le explico mi idea. Dice a todo que sí sin rechistar. ¡Así da gusto, esto es un compañero de cordada y lo demás son coñas!.
Flanqueamos un espolón rocoso para meternos en la vira a izquierdas que nos deja unos 10 metros por debajo del sitio escogido para montar la reu. Ya llegando nos parece que puede haber un sitio mejor un poco más arriba, de coña le digo a Davide que a este paso nos hacemos el largo sin cuerda. La nieve está dura, traccionando a la perfección, buuffff ¡cómo me gusta esto, creía que lo echaba de menos y en estos momentos me doy cuenta de que lo echaba mucho más de menos de lo que me imaginaba y cómo lo disfruto!.
R0 |
La pendiente y vistas desde la R0 |
Sale el primer primero del día |
Montamos la reunión, el sol ya empieza a trabajar sobre la nieve, quedan unos 15 minutos para las 10 de la mañana, es muy tarde… Sale Davide, todo bien hasta los 30 metros. Me parece que va a ir mejor por la derecha de una roca que asoma, pero veo que se va a la izquierda. Se lo comento, y me responde que va a ir por donde digo pero que primero tiene que hacer esa travesía a la izquierda. Hay una rimaya, la primera de unas cuantas en el día de hoy. Hace la travesía a la derecha y se coloca debajo de la parte alta de la rimaya que le da por el pecho. Un paso a 80º traccionando con los piolos y está encima. Un rato después supera el estrechamiento del largo y dejo de verlo, monta, y oigo rápidamente el esperado grito de reunión.
Como ya le pasó a Davide parece que lo más complicado del largo es subirse a la Rimaya de nieve desde la plataforma de tierra medio metro más abajo en la R0. ¡Parece mentira pero es así!.
Cuando empiezo el tramo vertical del largo veo que el poco rato que el sol ha estado trabajando sobre la nieve la ha reblandecido un poco. Voy haciendo, recojo el par de protecciones que Davide ha puesto con esmero y llego a la rimaya. Un muro que me da por el pecho a 80-90 grados que desde abajo no parecía tan juguetón. Clavo piolos por encima, quedan a cañón, subo pies en la nieve y estiro las piernas. De nuevo clavo piolos y subo una de las dos piernas hasta el borde. ¡Bieeennn!. Sigo para arriba, paso el estrechamiento que es una pala de nieve a 65 bien dura sin mayores novedades. El compa me espera al sol en la reunión a unos 10 metros a mi izquierda en diagonal.
Estoy a punto de salir en primero, nos quedaron unos 10 metros de rampa a 55, decidimos hacerlo así y ya desde arriba donde ya se supone que salimos a la parte ancha que va a 45 grados echamos un vistazo.
Miro a Davide, le pregunto si ya está todo y entonces sucede algo que nos deja con el corazón helado a los dos. Una piedra del tamaño de un balón de fútbol cae desde arriba golpeando la nieve a unos 15 metros por encima de nosotros y pasa a unos 8 metros a la izquierda de Davide silbando como un proyectil. Nos miramos alucinados, pensando de dónde ha salido eso… Alguna piedrecilla más cae un poco después. Por prudencia dejamos un minuto a ver si es que se calma todo y dejan de caer piedras.
Recompuestos del susto reanudamos la actividad, subo en ligera diagonal a la izquierda, siguiendo el borde izquierdo de roca. No veo gran cosa para proteger. Por el camino paso cerca del impacto de la roca en la nieve. Sigo para arriba y finalmente a unos 30 metros monto reu.
Las vistas desde la segunda reunión. |
Yo en la segunda reunión después del susto |
Le digo a Davide que si puede haga una foto del impacto del pedrolo en la nieve pero se lo pasa. Sin novedad llega hasta la reu. Nos ponemos “en corto” para hacer este tramo fácil a 45 y atravesamos esta zona ancha en diagonal a la derecha hasta el filo que nos tapa la parte superior que da a la goulotte de la vía. Ya nos hemos olvidado del pedrolo y disfrutamos del día y las condiciones.
No sin una nueva subida de pulsaciones llegamos al filo. Lo que vemos confirma la cagada en la interpretación del croquis. Hemos entrado a la izquierda de la vía… Una canal de 50 metros de ancho se extiende ante nosotros para morir en el estrechamiento de la Goulotte que no vemos por quedarnos tapada por las rocas de su lado derecho.
Las vistas una vez que nos disponemos a entrar en la directa |
Cruzamos todavía “en corto” en travesía hasta el otro lado del corredor. No me fío mucho de lo que veo por arriba, así que montamos una reunión, y sacamos a Davide en primero. La idea es que una vez que se le acabe la cuerda yo salga y sigamos en ensamble con seguros intermedios hasta montar reunión arriba un poco antes de la goulotte.
Asoma la rimaya, como podéis ver por los extremos se pasaba bien |
Davide más o menos en el sitio desde el que sacó la foto a la rimaba |
Hace un rato que hemos visto a los 3 de la cordada de delante. Están arriba, los veo recoger las cuerdas, hablar con un tío que va por arriba del todo flanqueando unas rocas por la arista, que a partir de ahora será “el fantasma de la arista”…
Cuando está Davide saliendo ya de la reunión no veo a los tres, me comenta que se han ido por la Goulotte hacia arriba. ¡Bien, pienso, así ya sabemos si está formada con continuidad!. Palabras premonitorias… Pero mejor no adelantar acontecimientos…
Unas primeras dudas de si proteger por la derecha a unos 10 metros para al final acabar protegiendo en la izquierda a unos 20 metros largos de la reunión. Desde aquí el tramo que nos queda hasta la muralla en la que muere la nieve es curiosa. En vez de ver una pala de nieve continua y lisa, tenemos una sucesión de bañeras y ¡cómo no, rimayas!.
Segunda protección, veo que se para, se queda mirando algo, se gira y me grita que hay un paso curioso. Desaparece por completo, parece que la nieve se haya abierto bajo sus pies… Veo un piolo que asoma por la parte de arriba de lo que a mi me parece una rampa de nieve, se clava, y unos segundos después asoma el otro piolo. Veo de nuevo el casco del “Elemento”. Y digo Elemento porque ¡Manda narices por dónde se mete!.
A ver si os lo explico bien, tenemos un corredor de unos 50 metros de ancho, bueno, a su altura ya se ha estrechado un poco, serán 30 o 40. La mitad de la izquierda está al sol, y va con bañeras más suaves y con continuidad o eso parece, empezando con una inclinación de unos 50 grados para acabar en rampillas sobre 60.
En el medio del corredor a 20 metros de la reunión empieza un espolón de rocas que sube 10 metros con una altura sobre la nieve de medio metro pasado. Un par de metros antes de acabar el espolón a su derecha tenemos una rimaya, que va con una altura de unos 2,5 metros pegada al espolón rocoso hasta una altura de medio metro cuando alcanza la pared de la derecha del corredor. ¿Por dónde se ha metido el “ELEMENTO”? ¡¡¡¡¡Por lo más difícil, no vaya a ser!!!! pero lo peor de todo es que cuando me toca el turno en vez de escaquearme por lo fácil, ¡ahí voy yo! como un toro rabioso por el mismo sitio todo loco y disfrutando como un enano de esos movimientos a 90 grados que me dejan una sonrisa de satisfacción de las buenas.
Había que bajar al suelo de la rimaya, clavar los piolos lo más arriba posible, todavía no en el borde superior de la rimaya, subir pies a un mogote de nieve 40 cm por encima del suelo de la rimaya. Entoces clavar ya los piolos en el borde por los pelos, subir el pie derecho en medio adherencia a una roca que asomaba por la derecha con una altura hasta el pecho. Pie izquierdo un poco más arriba en la nieve del muro. Se suben un poco los piolos por la rampa de nieve y de nuevo toca subir el pie derecho a la parte superior de la roca, no es un pie espectacular pero valdrá. Muevo de nuevo los piolos hacia arriba todo lo que puedo, es el momento de la verdad, hay que subir el pie izquierdo todo lo que se puede y sobre sus puntas empujar para salir. ¡Pues eso! que como somos un par de enfermos disfrutamos como críos.
Detalle de la Rimaya |
Tiro para arriba, divertidas bañeras con muritos a 60 se suceden. Mientras oigo como Davide habla con uno de los de la cordada de 3 que está sentado en la cima de la muralla derecha de la goulotte. Miro hacia allí y me veo a otro de los componentes de la cordada que se pone a descender la goulotte de cara a la nieve. No entiendo nada. Le pregunto a Davide, me dice que me acerque los 8 metros que me separan de él y me cuenta. Apenas me quedan unos 3 metros para llegar a donde Davide cuando el que está sentado me pregunta no sé qué. Y comienza el lío…
Otra de las partes del día que a ver si soy capaz de explicar bien. En la parte alta de la Directa Lotus, tienes 3 opciones de salida a la arista cimera. La primera por la izquierda es un corredor sencillo con rampas de nieve a 60 grados, aunque como estamos en “el fin de semana loco de las Rimayas” y están en Ubiña que ¡se las sacan de las manos! pues veo desde lejos que nada más empezar ese estrechamiento ya hay una. Estos tíos se han metido por ahí inicialmente, han llegado a la arista, y no sé por qué, (el fantasma de la arista pasó por ahí…) se han dado la vuelta y han rapelado hasta la altura donde Davide ha montado reunión.
La segunda opción está a la izquierda de la Goulotte. Una chimenea estrecha sube directa a la arista, en este caso veo que se podría hacer pero que en la parte más vertical está en roca pelada, si no queda más remedio… Creo que estos la han descartado totalmente.
La tercera opción es hacer lo que es la vía principal, hacer la famosa goulotte que llevo nombrando toda la puta entrada, la acabas, y giras a la izquierda para ya encontrarte la “chimenea de salida de la Lotus”. Una chimenea muy característica, de un metro de ancho justo, rectilinea, en la que tienes una primera mitad tumbada con un buen agujero por abajo en medio y una segunda mitad más vertical cerrada por unos 3-4 bloques uno encima del otro. Es una chimenea que en el caso de que esté formada es una rampa de nieve con unos pasos de 3º mixto divertidos. En el caso de que esté seca es un IV de roca que marca el croquis. Como normalmente la haces con crampones le da un poco más de emoción de esa que nos gusta al “Elemento” y a un servidor…
Bueno, pues eso que estoy a 3 metros de la reunión, y aparece el tercer integrante de la cordada que también se pone a destrepar de cara a la nieve la goulotte. Mientras el que está sentado en la muralla me empieza a contar lo que ya os he adelantado y lo que ha visto.
Algo de tráfico debajo de la Goulotte |
-¡No se puede pasar! me dice. Yo podría hacer un intento pero estos dos (por sus compañeros) no los veo yo para pasar, así que nos bajamos. Ya es la una y no vamos muy bien de tiempo.
-¿Pero habéis llegado a la arista? le pregunto. Y me dice que sí, pero que han llegado a un cortado.
-¿No habéis visto la instalación de rapel para bajar al Corredor del Pilar? Pregunto…
-No, no hemos visto nada. Bueno es que nosotros creíamos que estábamos haciendo el Corredor del Pilar…
-Le saco de su error y le digo que están en la Lotus… Que precisamente después de la chimenea se sale a la arista y que a continuación hay que hacer 30 metros por la arista hasta la instalación de rapel que da al corredor del Pilar. Una vez abajo, subir los últimos 60 metros del corredor del Pilar, nuevos 30 metros de arista y rapel de 15 metros que da a la salida del Corredor de la Aguja. Lo sé, si no se conoce la zona es un poco galimatías.
-Ahhh, pues no, no sabíamos me dice…
Alucino, no tienen ni idea de dónde están, ni a donde tienen que ir… Ni de lo que les espera…
Intentando sacar algo en claro le pregunto qué cómo está la Chimenea, si está formada…
-Bufff, ¡hay una rimaya con un agujero que como te caigas ahí no sales!. Y después no hay nieve y hay un bloque desplomado que bufff. ¡Si estáis muy fuertes a lo mejor pasáis!… Perooo…
Finalmente llego a la conclusión de que lo mejor es que echemos un vistazo y decidimos, lo peor que nos puede pasar es que tengamos que hacer como ellos.
Esquivando a la cordada de tres voy haciendo la goulotte, la verdad es que ni me entero, una vez que la acabo y por mi izquierda veo por fin la Chimenea. Pregunto a Davide qué cuanta cuerda me queda. Los otros me contestan que monte reunión ya.
Un clavo y un friend, grito reunión, rápido Davide se hace la goulotte. Echamos un vistazo, y decidimos que Davide sube hasta el inicio de la chimenea, 30-40 metros monta reu y a ver si un servidor tiene lo que hay que tener para meterse en la chimenea.
A punto de montar reunión un poco más arriba |
Por abajo gritos y más gritos para montar un rapel nos acompañan.
Llegando al inicio de la chimenea |
Hago el tramo fácil hasta Davide, ya allí nos arrejuntamos como podemos al lado derecho y echamos un vistazo al interior de la chimenea. Se intuyen unos 20 metros picantones, no imposibles pero parecen más tumbados de lo que se veía de lejos. La nieve apenas entra unos 4 metros en la chimenea.
Bueno, pensamos que ya sea acerando, haciendo un paso de la burra, o lo que sea muy mal se nos tiene que poner la cosa para que uno de los dos no consiga salir por arriba…
Intercambio rápido de material, cambio de la cesta y sin pensármelo mucho me encamino al momento de la verdad. Del solecito de la reunión paso a la fresca sombra de la chimenea. Llego hasta el final de la nieve. Miro hacia abajo y siendo sincero hay que darle la razón al chaval, si te caes aquí, salir por tus propios medios no parece fácil… por que el agujero se mete por debajo de la nieve hacia atrás y no se ve el final…
Me saco las gafas de sol y los guantes, decido ir a mano descubierta. Primer paso, con buenas manos y unos pies iniciales en un churro de 10 cm de ancho de nieve y hielo que han quedado pegados a la pared de la izquierda, tiene pinta de sólido, o eso me parece por el hielo que veo, por debajo el agujero.
Paso, hay buenos sitios para ir protegiendo los pasos a medida que hace falta. Cuando estoy para superar el final del agujero y situarme debajo del primero de los bloques, los “putos pulpos de los piolos” deciden hacer su “aparición estelar del día” justo en el momento más delicado del largo, se me hace un bucle en la cuerda con los piolos y la cinta del último seguro de manera que cuanto más subo, más me tira la cuerda hacia abajo. Y para colmo de males los pies no es que sean los mejores del largo. Me recuerda al día de “Tubular Bells” en la Galana en el momento delicado del paso de III que me tocó abrir en el segundo largo. ¡Putos pulpos.. Sé de un habitual de Gredos que estará pensando algo así como… ¡Te lo dije Dani!
Saliendo de la chimenea, ya debo de estar pinchando hielo |
Para no alargar el relato, sufriendo lo soluciono.
Voy de bloque en bloque resolviendo, por momentos para descansar me pongo en chimenea, apoyo la espalda en una pared y los pies en la otra.
Llego al último bloque, lo mejor que tengo para proteger el paso de salida es un Tótem rojo que no encaja bien del todo, creo que el naranja iría mejor, pero ya lo he usado…
No me lo pienso mucho…
Para mi sorpresa descubro que encima del último bloque el comienzo de la rampa de nieve es en ¡Hielo! son apenas 15-20 centímetros de largo de hielo pero es hielo. ¡No pudo aparecer en mejor momento!.
Clavo el piolo de la mano izquierda y queda a cañón. El derecho en la nieve. También perfecto, subo pies muevo piolos de nuevo y estoy encima del bloque. Me pongo de nuevo los guantes y subo la mitad de la rampa a la arista hasta una roca en la que veo un cordino.
Monto reunión, y pego el grito. Al cabo de un rato, en silencio prácticamente todo el tiempo sólo roto por un ¡Atento! va subiendo Davide. He de reconocer que yo hice algún ruido más… Ya sabéis, los primeros que si no pegan unos cuántos gritos les da algo. ¡Ya quedan pocos segundos de esos fiables y serenos de los que dan a los primeros esa confianza que hace falta cuando la cosa se pone fea!.
Saliendo de la chimenea |
Salimos a la soleada arista por fin. Un espectacular cambio de vistas nos recibe.. Y unos espectaculares patios a los dos lados de la arista que tiene unos pasos en roca interesantes…
Inicio estos 30 metros tensos siguiendo la huella de los crampones del “fantasma de la arista”.
Una única huella más fina que la mía, el sol ha reblandecido algo más la nieve. Voy con cautela por nieve hasta que llego al primer cortado de roca, tengo que bajar un metro y medio, lo resuelvo por el lado izquierdo de cara a la roca. Con cuidado van apareciendo pies buenos para ir bajando, pero un fallo, y a tomar por culo 100 metros… Pienso en si no habría sido mejor ir haciendo como se hace en las aristas con la cuerda, ahora ya es tarde. ¡Error!. La verdad es que el ir siguiendo la huella del fantasma me ha dado una confianza que se me va yendo a medida que progreso por esta mierda de arista.
Ahí tenéis, el tramo delicado de la arista buscando el primer rapel |
Y llego a un callejón sin salida. La huella muere en una roca que tiene una especie de fisura a la altura de un metro, parece que el fantasma ha usado esa fisura o escalón para los pies, eso me dicta la lógica… y así hago, cuando doy la vuelta a la roca veo que en efecto el fantasma ha hecho así.
Un pegote de nieve de un metro de altura me separa de la instalación de rapel a unos 4 metros más allá. La nieve está blanda, pero tracciona lo suficientemente bien para que los pies aguanten.
La primera instalación de rapel |
Llegamos sin novedades los dos al rapel, la lío un poco con las cuerdas. Al final resulta que justo pero con una cuerda se soluciona.
Por abajo veo que hay varias rimayas que son nuevas para mí. Cuando hace unos años hicimos el Pilar había la rimaya típica que se protege con un clavo. Pero es que por encima de esta hay otras tres. Mientras Davide acaba de rapelar voy montando una reu con un clavo y el Totem amarillo. No me hace mucha pinta este terreno de rimayas, el sol ya ha reblandecido un poco la nieve y tenemos que hacer la travesía hasta el centro del corredor del Pilar por esta pendiente de nieve a 60.
En la travesía de después del rapel, si os fijáis veréis algunas de las grietas |
Desde el mismo punto hacia abajo |
Sin novedad monto reunión ya a 30 metros de la arista. Sube Davide, no hacemos ni intercambio de material ni nada, simplemente cambio la cesta y sube directo a la arista.
la última rampa del corredor del Pilar |
Parece que ya sólo nos queda un momentillo tenso, el paso delicado de la arista hacia la instalación del último rapel. Desde esa misma reunión Davide me asegura. En esta ocasión la nieve de abajo del bloque está bastante bien y me da más seguridad que hace un par de años. Por contra la de subida por el lateral del bloque está mucho más blanda y acabo usando las rodillas para superarlo.
Ya pasado el paso delicado de la arista |
Es tarde, el sol está muy bajo y aquí en la arista sopla una fresca brisa del noroeste, nada que ver con lo de las previs. Estoy algo preocupado con lo tarde que se nos ha hecho, no encuentro explicación pero bueno ¡hay que espabilar!. Rapelamos y por fin se supone que se han acabado las cosas delicadas. Recoge Davide la cuerda con un plasta apurándole y nos disponemos a descender. Se empeña Davide en chocar las manos, y le corrijo diciéndole que aún nos queda la bajada. Son más de las 5 de la tarde, apenas nos queda una hora de luz para el descenso, vamos muy justos, y es un descenso que nunca he hecho…
Acabando el rapel que cae al final del corredor de la Aguja |
He visto que la única huella que hay de bajada es la de la cordada que subía por el Corredor del Pilar mientras rapelábamos desde la Lotus. La huella del fantasma de la arista no se ve por ningún lado, entiendo que habrá descendido por el Corredor del Pilar, pero me parece algo extraño…
Así que para ganar tiempo decido que bajamos por donde han bajado estos directamente desde la base del rapel y salida del corredor de la Aguja. Este descenso es lo que en el libro de Adrados se reseña como Canales Suroeste.
Nos metemos, nieve primavera como es normal. Vamos bien al principio pero la cosa se pone algo más pindia con lo que espoleado por las últimas luces del día decido que mejor voy de cara a la pendiente, iré más seguro y hasta más rápido.
Se nos hace eterno, y eso que en la mitad superior la nieve está mucho mejor que abajo y no hay huecos ni rimayas.
Ya comenzando el tercio inferior me encuentro con unas pequeñas rimayas o grietas de un metro de altura, la primera la negocio sin novedades. Pero un poco después hay un par de grietas, una primera de un metro de altura y un poco más abajo otra de medio metro. La huella las cruza directo.
Clavo arriba los piolos, bajo pies con cuidado hasta apoyarlos en la parte inferior de la grieta, la nieve cede bajo mis pies y me hundo hasta la mitad del muslo, me he quedado totalmente estirado, unos centímetros más y me habría quedado colgado de los piolos en el aire, si aguantasen…
Con el pie derecho estoy tocando roca, subo como puedo y aviso a Davide que con cuidado. El resto del descenso va laborioso con algún tramo de cara a la pendiente y otros a tierra y justo con el crepúsculo de la tarde llegamos al sendero de la normal. Hacemos el reparto de material nos preparamos para la horita que queda de pateo hasta el coche y encendemos los frontales.
Por aqui bajamos rampas finales |
Mientras saco esta foto a Davide recuerdo que todos los años a esta altura suele haber los restos de nieve y barro mezclados de una avalancha que suele caer casi siempre, este año está tan distinta la montaña que ni eso...
Comentamos que parece que somos los últimos en bajar de Ubiña, se nos ha hecho bien tarde.
Cuando llegamos al coche paramos el reloj a las 10 horas y media pasadas de actividad, ¡se ha hecho largo!.
Me comentaba esta mañana Davide en el coche viniendo que al final con un poco de suerte de la lista de actividades que hice el año pasado para la temporada invernal al final tacharé una, por los pelos pero la tacharé, pues si...
Arrancamos, estamos flanqueando Ubiña entre los dos barrios cuando miro hacia la montaña y veo a la altura de la normal que flanquea la Sur por abajo dos grupos de frontales. Al final para nuestro sorpresón no hemos sido los últimos en bajar de Ubiña.
Vamos comentando la jugada tranquilamente, y me doy cuenta de que una vez más he aprendido mucho, de la montaña y de los errores que hemos cometido y que todo lo que vas aprendiendo acaba siendo lo mejor del día.
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