Capitán Invierno, Eume
Las flechas son los químicos, y el círculo la reunión |
Asomando al séptimo grado
Año del equipamiento: 1988
Equipador y primera: Javier Carreras
4 Expreses
12 metros
Re-equipada en el 96 (con químicos)
Arista técnica.
El pasado jueves día 7 de octubre en el décimo primer pegue que le daba a la vía conseguí encadenarla. Era el segundo pegue del día.
Cuando consulto “Galicia Vertical” para ver quién equipó la vía me doy cuenta que debía habérmelo imaginado. Una vía en la que en el segundo y tercer chapaje te juegas el tocar suelo no podría ser obra de otro que del Sr. Carreras.
Es curioso lo de esta vía, porque siendo el 7A de entrada en el grado para muchos de los escaladores de Coruña y Ferrol resulta que es, (cómo se han ocupado de recordarme los veteranos en más de una ocasión) la vía de “las desgracias” en el Eume. Un par de las visitas del helicóptero de rescate en la cantera se han debido a la “Capi”.
Dicho esto, puede que algunos digan que no es un 7A, que con el nuevo método, antes en el arranque del paso final se hacía con adherencia del pié derecho. En la actualidad ha aparecido algo que lo hace algo más sencillo, y puede que haya gente que diga que es un 7A fácil o incluso un 6C+. Pero como me dijo uno de los veteranos que me la han enseñado con paciencia infinita, de ahí no baja. Que hay que tener en cuenta lo que supone hacerla a vista.
Es, y creo que no exagero cuando digo esto, la vía más popular del Eume. En la que siempre se acaban formando corros viendo cómo el “enésimo” se pelea con la fiera.
En estos últimos años me cansé de pasar por debajo, había días en que ni siquiera me atrevía a mirarla, otras veces me paraba un rato a tratar de desentrañar alguno de los pasos. Pero siempre la veía lejos, muy lejos de mis posibilidades. Pero bueno, como decimos por aquí, “a todo porco lle chega o San Martiño”.
Cuando este invierno el virus se cargó totalmente la temporada invernal, decidí volcarme en la roca, pero no en la clásica sino en la deportiva. Entrenar e intentar progresar ordenadamente en el grado y rematar muchos de los deberes que me había dejado a medias el pasado verano. Pero en un momento de locura transitoria o audacia me dije que por qué no, y hacer caso de una vez a los que decían que si escalabas 3-4 días a la semana durante meses podrías llegar a escalar 7A.
Así que como objetivo del final de la temporada empecé a fantasear con la Capi. Lo que no quita que durante “el viaje” hubo momentos en los que se alejó y se alejó, cuando los deberes intermedios no salían.
Primeros metros |
El recuerdo que tengo del primer pegue que le di en “top-rope” allá por el final de la primavera es que me pareció muy atlética y muy dura para el brazo derecho. Se me “iba” todo al antebrazo derecho. Tuve que parar al llegar a la arista a la altura de la segunda chapa… Cuando ya sólo quedaba lo “apretado” de la vía. Se suponía que el paso difícil todavía estaba por venir…
A pesar de lo dura que me pareció ese primer día algo me dijo que con paciencia podría hacerse. Me pareció una vía en la que cada duda se paga, pero factible. ¡Qué no se diga que uno no es optimista!. Arrastrándome como estaba en la primavera en la Punky Power, un 6B+/6C.
Y así, con paciencia, muy receptivo a todo truco, consejo o apunte que me hacían los aseguradores, fui ganando confianza y empezando a memorizarme los pasos uno a uno por primera vez.
Nunca había pasado por el proceso de “proyectar” al punto de tener que aprenderme de memoria la vía. A lo largo de estos meses, sobre todo en otoño, cada vez que me acercaba al Eume me venía con objetivos pequeños. Llegar a la segunda chapa sin titubeos. No liarla en el camino hacia la tercera. Conseguir reposar antes del paso final… Enlazar todo en top…
Pero curiosamente empecé a sentirme tan confiado que al sexto pegue ya empecé a darle en primero a alguna parte. Y curiosamente lo que me salió mejor siempre fue el paso duro de la vía donde los que la prueban y fallan suelen resbalar.
También ha sido la primera vez en que me he grabado los pegues en video y he grabado a los buenos haciéndola. Para comparar y ver en qué fallaba yo. La verdad es que se aprende un montón.
Detalle del segundo químico y de la pinza de los barrenos |
Vais a ver en el video del pegue antes del encadene que aún cometo varios errores y de bulto. Yo que pensaba que estaba listo para el encadene. No hay nada como ir a encadenar para ponerte como un flan.
El día del encadene la semana pasada, recuerdo decirle a Iván y Andrés que estaba nervioso. Y no por miedo a la caída, nunca he sentido miedo a la caída en estos intentos. En mi caso lo peor es el miedo al fracaso el que me tensa. Recuerdo que Iván me dijo que era normal, que cuando ibas a encadenar ibas más nervioso. Que no me preocupara.
El caso es que en el primer intento del día, voy muy tenso, agarrotado y hecho un lío mental, Así cometo errores de bulto como el de la mano derecha a la altura de la segunda chapa.
Cuando me bajo, me preguntan si desmonto. Les digo que no, que la dejo para darle más tarde otro pegue. Dentro de mí, a pesar de lo mal que lo he hecho en el primer pegue creo que puedo hacerlo. Por supuesto, sufriendo y con un estilo bastante lamentable pero creo que puedo hacerlo. Y me recuerdo lo que me decía Pedro hace poco, que me faltaba confianza.
Otra vez abajo, Andrés con paciencia infinita se dispone a asegurarme. Le comento que estoy nervioso, y me da un consejo que podría parecer de perogrullo pero que debió funcionar, “concéntrate en los pasos”. Me siento confiado. Ahora tengo claro en que dos puntos he fallado y empiezo.
Llego a la primera chapa sin novedades, hago una pequeña chapuza que no gusta a Iván con la mano izquierda pero que a mí me funciona. Sigo para arriba, y antes del chapaje de la segunda, el momento crítico Andrés me recuerda dónde va el pie izquierdo. Resuelvo, chapo y al reposo.
Una vez descanso un poco, sin moverme del reposo chapo la tercera y ahora sí, descanso. Le comento a Andrés que se trata más de bajar pulsaciones que de descansar el antebrazo derecho. A Iván siempre le ha extrañado lo alto de pulsaciones que llego, y la fuerza que hago. Andrés me diría después que en este segundo intento he respirado mucho mejor.
El tramo que más me costó encadenar... Y no es el más difícil |
Llega el momento clave para mí, donde me hago los líos, el paso del reposo hasta ponerme debajo de la cuarta chapa. Y por fin, lo resuelvo bien. Estoy ya en la repisa final.
Pero algo no va bien, no consigo colocarme bien para soltar aunque sean unos segundos el brazo derecho, fundamental para lo que viene. Desde abajo Andrés me dice como solucionarlo. Le hago caso y … ¡Funciona!. Me lleno de confianza, coloco la mano derecha para iniciar lo que queda y el resto es historia. ¡Encadeno la Capi!. ¡No me lo puedo creer!.
Cuando bajo Andrés me dice que ha sido un pegue bueno. Que he ido más fluido, que he respirado mejor y que bien. Hay mucho que mejorar, pero lo he hecho.
El tramo final |
Dicho todo esto, hay varias cosas que me gustaría dejar claras de lo que me ha enseñado la Capi.
Da igual lo que entrenes hasta cierto grado. He encadenado la Capi en el momento del año de mi descanso de los entrenos… Llevaba mes y medio en que sólo estaba escalando 2-3 días a la semana y hacía unas suspensiones un día por semana como mucho. También algo de fuerza, pero nada que ver con la primavera.
La cabeza, ese músculo tan fuerte para Gullich, cuanto de importante tiene. Qué diferencia entre como iba en el primer pegue “pensando” en demasiadas cosas al segundo en que simplemente iba pendiente del siguiente movimiento. A pesar de eso cometí dos errores, que Andrés corrigió.
Pero si hay algo claro, y que ellos me han repetido por activa y por pasiva es que me faltan metros, que tengo que escalar mucho. Grados más bajos, para ir más sobrado en estas vías.
Porque para mí el haber encadenado la Capi lo considero más una anécdota que realmente pensar que hago séptimo grado. Creo que estoy muy lejos. Que en este caso he tenido muchas ayudas externas, me han enseñado la beta superoptimizada. Me han ido corrigiendo paso a paso. Me he grabado en video y he grabado a los que se la hacen como un quinto. De lo que ha sido mi proceso al proceso real de “hacerse un séptimo” hay un mundo.
Por último os dejo el video editado del primer pegue del día, el de los nervios y las cagadas.
Como suele pasar, en el del encadene no puse a grabar. ¡Cosas del directo!
Y ya sabéis como es esto de la escalada que acabas una y ya te estás metiendo en otras,… Iván me ha hablado de una vía, “Lesiones en los Cojones”… Con ese nombre… Habrá que ir a verla…Aunque la Borrachos me tienta mucho… Bueno hay muchos deberes, la Kuska, la Punky… Se me acumula el chollo… Y bueno, un último apunte. ¡Cómo disfruté en la segunda mitad del encadene!
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