Lago de Luna, Peñas del Prado
La pared, llegando al pie de vía |
Cuartel general de la T.I.A.
Una mirada siniestra se dibuja en los ojos de Mortadelo. En un catre cercano una figura amordazada gime con un notable acento británico. Filemón descalzo deja que Mortadelo pruebe distintas plumas en sus pies.
Entra el Súper dando un portazo. -¡Por fin les encuentro!. ¡Dejen inmediatamente lo que estén haciendo!-. Nos han llegado informes muy preocupantes. Dados los pésimos resultados del equipo olímpico de escalada chino parece que han activado un programa de entrenamiento masivo. Están movilizando a millones de jóvenes. Así que se han encontrado con un problema. ¡No tienen suficientes paredes para ponerlos a escalar a todos!.
En las últimas semanas alguien ha hecho desaparecer el Cerro Torre en Patagonia, el Capitán en Yosemite y la Norte del Eiger. Creemos que los Chinos andan detrás.
Pero lo más preocupante es que parece ser que en los próximos días podrían desaparecer ¡las Peñas del Prado!.
¡Cómo! contestan al unísono Mortadelo y Filemón. ¡No puede ser!.
Lo sé, lo sé, -dice el Súper-.
Así pues, ya que ustedes son escaladores, se van a las Peñas del Prado un par de semanas. Deben evitar que desaparezcan y defender el patrimonio Patrio.
¿Viene el doctor Bacterio?, pregunta Filemón.
No va a ser posible, contesta el Súper. Dado el éxito del 19, los chinos lo han vuelto a convocar al congreso mundial ultrasecreto de intercambio de virus pandémicos en Wuhan. Están solos en esto.
Media mañana en el apartadero de Peñas del Prado. Sólo un coche además del nuestro. Resulta que son unos locales, que vienen de sus gestiones con el ganado. Hace sol, una brisa fresquita juguetea a ratos, mientras algunas nubecillas dudan qué hacer en un cielo azul.
Media hora más tarde estamos en el pie de vía totalmente sudados. El sol pega en la pared. Tengo dudas de lo que pasará, si las previsiones acertarán. Me mosquea que un domingo como este con supuestas buenas condiciones estemos solos.
Estoy reventado, mientras me preparo para salir en primero recuerdo lo oportuno de los preparativos para recuperarse de la aproximación. Hace dos días tuve comida de Vikingos, de las que se alargan hasta bien entrada la noche. Ezequiel tampoco es que se sienta muy bien. Así que en un gesto de sabiduría suprema tras algunos vaivenes y muchas dudas nos hemos decidido por hacer Lago de Luna. Yo la repito por primera vez, y Ezequiel se estrena. Se supone que algo fácil y sencillo para no sufrir mucho.
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Tres momentos del primer largo, antes del paso |
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Resolviendo el diedro |
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Y llegando a la reu |
Salgo, la roca fresquita todavía, primeros metros fáciles de tercer grado, tiro como un toro sin pensármelo mucho hasta que a unos 8 metros del pie de vía coloco el primer seguro. Sigo otros 6-8 metros, y coloco el segundo seguro, ya estoy en la base de lo vertical donde se empieza a perfilar el diedro.
Ya en el pie de vía tenía dudas de cómo iba el final del largo. A medida que me acerco voy dudando del momento en el que había que salir a la placa. No recuerdo si es así, o todo el rato en bavaresa por el diedro. Me decido por ir tirando y ya veremos.
Voy solucionando los pasos de IV+ sin mayores problemas, me veo mucho más suelto que hace un par de años. Llego por fin a la fisura que rompe el diedro y que marca la salida a la placa un par de metros más abajo de las anillas de la primera reunión. Por el momento el tiempo se porta y las condiciones son perfectas. Monto reu y en un ratillo viene Ezequiel por el medio del largo. Hemos decidido hacer así el reparto de largos dado que la otra vez hice yo el segundo de primero.
Ezequiel saliendo del diedro hacia la placa |
Sale Ezequiel tras un cambio en la reunión rápido y limpio. Aprieta un poco en el paso fino de salida y se merienda los primeros metros de la placa de agujeros hasta que coloca el Totem negro. Sigue en travesía hacia la izquierda, coloca una cinta en un empotrador abandonado y negocia el diedro vertical en el que está el paso del largo. Como siempre sube pies, y alcanza las manos salvadoras.
En el empotrador abandonado |
Lo pierdo de vista, ahora está en la parte de diedro/placa que tumba más. Después en la reunión me cuenta que la parte final no le ha gustado nada. Que eso de ir metido en el diedro con la mochila tocando todo el rato con el lateral/techo del diedro le agobiaba. Ya en el primer largo me comenta que iba frío. Yo creo que para lo mal que iba de cabeza solucionó muy bien.
A punto de meterse en el paso |
Lo que pasa cuando al primero le faltan cintas y se pone creativo |
Intercambio rápido de nuevo. Esta vez sólo cojo los friends, me toca el tercer largo, el que tiene un paso de IV+ nada más salir de la reu y después la travesía descendente a la derecha. Tengo que montar reu en un supuesto puente de roca que no recuerdo. Y sucede la tragedia. Ya hace dos años en esta misma reunión se me cayó una cinta con un mosquetón. Y ahora no sé cómo veo un Walkie que sale despedido desde mi mochila hacia el vacío dirección el pie de vía… Fenómeno. No los estábamos usando pero…
Volviendo a la escalada, salgo de la reu, hago el paso, ya encaramado en la vira de la travesía voy con cuidado en los metros iniciales y ya más cómodo la finalizo hasta que subo un par de metros a un agujero en el que espero que haya un puente de roca. Encuentro el susodicho puente de roca, pero me mosquea que estoy algo a la derecha de lo que me parece más lógico. Monto reu y recupero a Ezequiel.
Ezequiel acabando la vira del tercer largo |
Le comento como va el largo, y le digo que he decidido que para ahorrar tiempo, y viendo como van los calores que mejor que se lo haga a tope de cuerda, que cuando acabe el diedro decidimos si salgo unos metros para asegurar que llega a la reu.
Comienzo del cuarto largo |
Una placa fácil, de tercero, coloca un friend y después va recto a un cordino negro que se divisa a unos 6 metros más arriba. Ahora en diagonal sigue por la placa que se ha puesto un poco más vertical de cuarto, otro cordino azul oscuro espera su llegada y un poco más arriba a coloca el DMM del 3. Se encarama al diedro, herboso en sus metros iniciales. Abajo en la reunión empiezo a notar el sol en mis hombros y en mi cuello, miro hacia el cielo y las prometidas nubes que iban a tapar el sol no acaban de aparecer.
En el cordino azul. |
Empezando a negociar el diedro |
Aún no ha llegado al paso |
Finalizando el diedro |
Ezequiel se gira, está en el fin del diedro, le digo que siga, que salgo. Y cómo son las cosas, yéndome unos seis metros a la izquierda encuentro el puente de roca en el que tendría que haber montado la reu, ¡paquete que es uno!.
La piedra empieza a calentar manos y pies cuando me toca remontar recuperando el material. Recuerdo que hace dos años tanto para Davide como para mí nos pareció que en el diedro estaba el paso más apretón de la vía, cuando me doy cuenta estoy negociándolo, pies en adherencia, y manos reguleras que te hacen pensarte bien lo que haces.
Hago la placa final y ya sólo escalo pensando en llegar a la reunión para sacarme los gatos. El pie izquierdo me está matando.
Otra reunión, vamos a por el quinto largo el que tiene una salida en bavaresa delicadilla. Estoy saliendo y buscando la manera de chapar el clavo que asegura el paso cuando Ezequiel me dice que mejor cambia la mochila de sitio. Yo destrepo un poco, me pongo cómodo y espero. ¡Cosas del directo!. Salgo, pies delicados, manos que no dan mucha seguridad, de nuevo pies en adherencia, otra mano regulera y por fin el cazo salvador, recoloco pies y respiro.
La bavaresa de inicio del quinto largo |
Unos metros más arriba dudo, izquierda, por una nueva fisura a resolver en bavaresa, o derecha por una placa tumbada sin nada para proteger. Como no recuerdo haber hecho la fisura me tiro por la izquierda y de nuevo me veo en una bavaresa dudosilla. Pienso en qué por qué no habré escogido la maldita placa tumbada de la derecha. Unos pasos fáciles en unos bloques que coronan la segunda fisura me ponen en la repisa en la que milagrosamente cómo sólo saben los juníperos hay cuatro o cinco que han conseguido enraizar. Y surgen de nuevo las dudas. Veo un par de cordinos en un puente de roca unos diez metros arriba. No me acuerdo muy bien qué hice hace dos años. Por casualidad también hice este largo en primero. Y creo recordar que también la cagué montando la reu.
Por abajo Ezequiel me ha gritado que llevo 30 metros. Recuerdo una repisa cojonuda algo más arriba, pero las cuerdas ya rozan mucho y me tiran, con lo que decido que monto en el puente de roca. Repisa estrecha y algo incómoda para dos, no quiero ni pensar en 3.
Llegando a la reunión del puente de roca |
Llega Ezequiel, le digo que salga a hacer unos 10-15 metros hasta una repisa muy buena a la derecha. Que ya hace él todo lo que queda en primero aunque monte reu. Le toca hacerse los diez metros sin meter nada, yo creo que conseguí meter algo, pero bueno en unos minutos grita reunión. salgo con el pie izquierdo pidiendo piedad. Llego a la repisa que está donde recordaba, podía haber hecho estos metros finales yo.
Le toca a Ezequiel acabar la aventurilla del día. Un largo sencillo de escalada pero un poco más difícil de proteger. Bloques y piedra dudosa se alternan con una placa que te pone en las terrazas superiores que anteceden a la arista cimera.
Metros iniciales del último largo |
las nubes que nunca llegaron... |
No veo el momento de salir de la reunión, entre el calor y el pie ya estoy pensando en el tranquilo descenso por la parte de atrás. Me imagino una agradable y refrescante brisa del norte.
Pero aún me quedan los últimos 50 metros. Primeros bloques, recojo el Tótem amarillo, sigo por una zona medio herbosa hasta que llego a la placa de la travesía. Fácil, con muy buenos pies y manos en invertido. 4 metros a la izquierda en travesía diagonal me colocan en la base del último tramo de bloques herbosos.
Por fin, llego, me pongo cómodo y a seguro y no dudo ni un momento en sacarme los gatos. Aunque hay algo de brisa por momentos, hace calor. No hay muchas nubes que se diga. Hemos ido rápidos y en unas tres horas y media nos hemos hecho los seis largos. No está mal para unos paquetes cincuentones cansados.
Cima!!!! |
El otro lado con las bocas del túnel del Negrón |
Mientras vamos recogiendo el material, comentamos entre bocados y tragos las dos opciones del descenso. Por un lado el rapel volado de 60 metros y por el otro lado el descenso andando, un poco más largo pero más seguro. Yo abogo por ir andando dadas las últimas experiencias con las cuerdas en los rápeles. Ezequiel que no tiene una preferencia clara se deja hacer y me hace caso.
Así que agotados y con calma comenzamos el pequeño ascenso hasta la cima. A nuestra izquierda Caldas de Luna, la autovía y las bocas sur del túnel del Negrón. Por la derecha el Valle de Arbás, con el pantano y el pueblo de Cubillas. Un solitario Seat León Blanco en el apartadero nos espera. Vamos derrotados ya en suave descenso por el tramo de arista cimero, voy intentando buscar una vira segura que nos ponga en la amable ladera herbosa que diviso diez metros más abajo a nuestra izquierda.
Tras unos cincuenta metros de arista encuentro la vira, y con calma buscamos el camino entre la hierba seca que nos llega a la mitad del muslo. Vamos comentando de si vamos a hacer deportiva a Sorrizo o al Xalo esta semana. Hago cálculos mentales y creo que podría ser el viernes y que el miércoles y jueves llueve.
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El valle del Arbás con el pantano y Cubillas desde el collado de descenso |
Hacemos el resto del descenso sin mayor novedad, en el pie de vía de A Vista de Pájaro, vía que el Maestro Miguel me recomendó nos miramos los primeros largos. Hacemos un par de fotos y tratamos de intuir por dónde irá. Como es normal nos equivocamos.
Primeros metros de A Vista de Pájaro... |
Destrepamos los últimos metros y salimos al sendero que nos lleva a los pies de vía del espolón. Nos cuesta un poco encontrar el camino correcto para coger el sendero principal entre tojos.
Intento ir rápido, estoy cansado, el sol no tiene piedad y tengo sed ya he acabado el agua hace un buen rato. Sólo estamos las vacas, sus moscas y Mortadelo y Filemón.
No podemos evitar unos gestos de alegría al llegar al coche. Chanclas, ropa limpia, seca y fresca. ¡Un lujo!. Hasta la Coca-Cola caliente está buena.
Vamos por la autovía, pasamos Caldas de Luna, al fondo le señalo el Pincuejo a Ezequiel, habíamos contemplado la posibilidad de acercarnos a hacer la Línea Blanca. Creo que ha llegado el momento, habrá que ver qué dicen las previs. Pero eso ya es otra historia, ahora mismo no veo el momento de estar recién duchado en el sofá de casa.
Pero antes de salir del valle no puedo dejar de mirar cierta parte de las paredes, intuyo una linea, parece que tendré que volver a hacer fotos e incluso verla de cerca, enfermo que es uno...
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