Un domingo en la oficina

Una buena manera de pasar un domingo


No pinta bien en la CC para este fin de semana. Sigue sin transformar en las nortes por encima de 2.000 metros y además han caído unos centímetros nuevos. Con los compis discutimos posibilidades y poco a poco vamos cerrando el círculo hasta que decidimos acercarnos al hielódromo. Alguno aún probara en cierto sitio el sábado a abrir algo nuevo por la zona asturiana, con envidia le deseo lo mejor, aunque tengo mis dudas de las condiciones.


Un gripazo de última hora y una tarjeta amarilla por falta de Churripuntos hacen que finalmente seamos dos los que nos acerquemos al hielódromo. Esta vez voy a afinar todavía más la aproximación dejando el coche algo más cerca. La cosa sale y se quedan en 3 kilómetros justos. Pensar que la primera vez hicimos 8 kilómetros y 3 horas de aproximación. Ahora son 3 kilómetros y una hora y 45 minutos. Sorprendentemente pisamos nieve casi desde el coche. 3-5 centímetros de polvo que hacían que la progresión sea algo más lenta con los resbalones. 

Vista de la pared y todas las cascadas


No hace mucho frío. Tal como aparcamos y salimos de los coches nos pasan un par de corredores de montaña que nos marcarán la huella de la aproximación hasta las cascadas. Brilla algo el sol, pero se adivinan algunas nubes por detrás de la pared hacia el sur. 


Comenzamos a andar entre piornos y para nuestra sorpresa empezamos a pisar nieve. Desde abajo se ve que la pared está tapizada por un manto de nieve que no había el año pasado. Un hielo azul es la promesa de lo que nos espera. 


Vamos subiendo metros, sudamos y eso que intento ir lento para evitarlo. A medida que ganamos metros la capa de nieve va engrosando un poco. Yo que voy con las zapatillas de aproximación, voy un poco mosqueado no vaya a ser que acabe llegando arriba con los calcetines empapados. Esta vez no he picado y he traído los pantalones de gore. Las otras veces los piornos me empapaban los otros pantalones. 


Llegando arriba a la altura de la laguna una brisa gélida nos sorprende. Viene del sureste, intuyo que afortunadamente en las cascadas no dará. Un rato después estamos en el flanqueo final delicado con el pasamanos, espero que no lo hayan sacado. Los corredores han pasado por delante de nosotros. Un par de resbalones en el tramo del pasamanos y libramos. 


El circo con sus cascadas azules nos recibe. Buenas noticias, hay más hielo que el año pasado. Con pinta de duro y estalladizo pero por hielo no va a ser. 


Manos a la obra. Paso un poco de frío en las manos y con el sudor de la subida a pesar de que me he abrigado me he quedado pajarito. Raúl me presta su plumas mientras monto la reu.


Vamos a empezar tranquilos y poco a poco nos iremos yendo a la derecha del muro donde en el extremo opuesto unos 6 metros de hielo vertical a 90 nos esperan ansiosos. Un poco más allá la columna que este año tiene hielo hasta la pared va chorreando algo de agua esperando su turno. ¿Será hoy el día?.

El resultado de la primera línea


Primeros pasos y primeros tornillos, me encuentro muy a gusto y a pesar de que el hielo está algo duro y estalladizo se deja hacer. Primera línea de calentamiento bien. Sólo un pequeño detalle, cuando estoy casi arriba me doy cuenta de que he salido sólo con mis tornillos y que no le he pedido a Raúl los suyos. Uno más no estaría mal pero resuelvo.


Turno para Raúl, sale y a pesar de las dudas  va resolviendo poco a poco. Satisfecho baja hasta mi lado con una buena cara de felicidad. 

Raúl en la segunda línea


Siguiente línea, todo bien hasta que arriba del todo uno de los piolos ha decidido que no sale. Ni para arriba, ni para abajo, ni a los lados. Un par de minutos me tengo que pelear con el piolo hasta que finalmente decide salir. En esta segunda linea que ya empieza con 2 metros de hielo a 85-90, ya empezamos a escalar. A Raúl tampoco le presenta grandes complicaciones, quizás sus crampones de dos puntas no se lo ponen tan fácil para pinchar el hielo como los monopuntas míos. Se nota que no quedan tan bien. Se sorprende viendo lo bien que entran mis monopuntas en el hielo. 


Toca cambio de la reunión hacia la derecha, vamos a por las dos líneas ya con unos cuantos metros verticales. 

En la tercera


Me meto feliz en la primera, tiene casi 4 metros a 85-90 grados. Tumba un poco unos 6 metros, y finalmente otro resalte de 2 metros a 90. ¡A jugar!. Consigo poner pies en dos buenos sitios que me dan la seguridad para poner el primer tornillo. Continúo y tengo problemas para poner el segundo, noto que se me abren las muñecas. Me doy cuenta que a poco que hubiera puesto el primero 20 centímetros más arriba habría quedado perfecto y me habría cansado menos. ¡Paquete que es uno!


Subo un poco y ya tengo los brazos metidos en lo fácil y ya no estoy desplomado, los pies son buenos. Toca hacer el paso de cambio de plano, el delicado. Un rato después estoy debajo del muro final. Un tornillo en la parte inferior y otro 15 centímetros por debajo de la salida protegen estos últimos movimientos que hacen que llegue a la reu calentito. 

La tercera línea


Va Raúl, peleando con los crampones. Y poco a poco con muchas ganas llega a la reunión. Se nos está haciendo tarde. Son las 3 y nos queda todavía la otra línea. Si hay que mover la reu para hacer la columna acabaremos tardísimo. 


Así que hacemos la última línea en yo-yo los dos. Me resulta más fácil de lo que pensaba. Como me quiero asegurar, después de hacerla Raúl vuelvo a subir yo, creo que aunque poniendo tornillos puedo hacerla en primero, tomo nota. 

La cuarta línea

Raúl en primero en la primera línea, disfrutando


Por último Raúl después de hacer esta quiere probar en primero la primera línea. Sale, coloca sus tornillos y con tranquilidad va ganando metros y disfrutando del hielo hasta la reunión. Baja, recoge tornillos y ha llegado el momento de recoger todo. Un rápido tour de fotos de las demás cascadas y alguna curiosidad y para casa.



Varias de las líneas de los muros superiores que hay que probar en la próxima


Tras la sesión de fotos al resto de lineas me convenzo de que la próxima vez que venga hay que probar otras cosas. 


Nos resistimos a irnos, al principio nos cuesta dar cada paso que nos aleja de las cascadas. Al mismo tiempo nos hechizan los paños de la parte inferior. No podemos dejar de mirarlos mientras intentamos meter velocidad a la vuelta al coche. Se está haciendo tarde, son casi las seis, y no tenemos cobertura en un buen tramo.

el proyecto más duro, el churro con salida en mixto desplomado



Finalmente ya con cobertura y el gps puesto nos merendamos una cerveza rápida viendo entre los árboles los muros superiores. Ha sido un buen día. 


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