Trave, Puerto de Somiedo


 

O intento, casi es mejor dejarlo en eso…


El plan del finde era acercarnos de nuevo a la “oficina” a picar hielo. Esta vez el problema no era el número de gente sino conseguir los tornillos de hielo necesarios. Por un lado se apunta Piki, por el otro Davide, María se lo piensa, y aparece también Javier del grupo de travesía. El resto de ministros andan muy ocupados este finde para dejarse ver. Ya sabéis las disculpitas de turno, que si no tengo churripuntos, que si el abuelo fuma, que si la meteo… Qué os voy a contar… Que no tenían ganas del salir al monte con condiciones sólo para los más ¿aguerridos?,… Yo más bien diría enfermos… Y se rajaron,… ¡Qué lo reconozcan! que estaban mejor en la chimenea…


Como pasa esta temporada la meteo no lo pone fácil. Parece que va a nevar algo el miércoles. Así que debería dar tiempo para que pase el quitanieves por el puerto que tenemos que subir para llegar ahí. El sábado por la mañana tiemblo con la imagen de las webcams. Han caído unos 15 cm nuevos, más lo de los días anteriores. 


Piki se anima a subir el sábado a ver cómo está el tema en los accesos. Lo que inicialmente son buenas noticias acaban siendo las peores. El quitanieves no ha subido arriba del todo y cree que no pasamos. Hay que sacar el plan B. 


Le pregunto qué que le parece si hacemos trave el domingo y como quien no quiere la cosa le tiro la de que le tengo muchas ganas al Morredero…No cuela, me dice que mejor vamos a la zona del Puerto de Somiedo, ¡que conoce un sitio! que hay riesgo 3 en el BPA… El Morredero es “famoso” por sus avalanchas… Por favor recordar que yo le dije de ir al Morredero… Es importante…


Como soy buena persona no insisto mucho y acepto sin rechistar el plan de “Papi” de ir a Somiedo. 


8 de la mañana en la estación de Repsol de O Corgo en la A6. Espero a Javi, que parece que el GPS se le ha puesto juguetón y lo ha mandado a hacer una visita turística a las leiras que rodean la gasolinera. Unos minutos más tarde aparece, nos presentamos, subo todo a su coche y en lo que nos damos cuenta estamos rumbo a Ponferrada. 


Recogemos un “paquete” ya en la carretera hacia Villablino y tira millas hasta Piedrafita de Babia. 


Cuanto más al norte nos movemos más carteles de bienvenidos a lugares emblemáticos de Mordor vamos pasando. “Bienvenidos a las ciénagas de Nurm”, “La meseta de Gorgoroth les saluda”, o “No deje pasar la ocasión de visitar el Monte del Destino, los domingos de febrero a mitad de precio”… Como buenos insensatos despreciamos totalmente todos los indicios de que vamos directos a la perdición. Se supone que el día va a ir mejorando a medida que pasen las horas, pero en nuestro caso es totalmente al revés. Cuando llegamos a Somiedo está cerrado de niebla, nieva ligeramente y ya no hablemos del relieve. ¿Relieve, qué es eso?. Como sólo vosotros sabéis condiciones ideales para salir a hacer travesia…


Como tenemos una reputación, ni nos lo pensamos y nos disponemos a equiparnos rápidamente, bueno, unos más que otros…

Road to Hell


Cuando me doy cuenta “Papi” ya está a 100 metros dispuesto a calzarse los esquís. Un paso de 2º grado para subir el medio metro de nieve que hay entre la carretera y el “supuesto” camino de salida y nos calzamos los esquís con una mierda de nieve que pa’qué…

Un valiente a punto de comenzar

Al fondo el camino bueno


Primeros metros, todo bien, a eso de unos 50 metros del inicio a “Papi” le da por pasar por encima de un muro de piedras que sobresale del manto de nieve 30 cm, resultado, un servidor se cae, la primera del día… Y quedan unas cuantas…


El cabrón del Javi pasa como si nada y ni mira para atrás… Y pensar que temía que siendo novato nos retrasara… Ahora el obstáculo es una alambrada… Miro a mi izquierda hacia donde dice “Papi” ahora que es el camino bueno y veo que tenemos como 10 o 12 alambradas para pasar, ¡vamos, que ni en la primera guerra mundial!. Reúno todo el valor del que soy capaz y me atrevo a sugerirle amablemente a “Papi” que mejor damos la vuelta y vamos por la flamante carretera que tenemos a 50 metros… Misteriosamente me hace caso…


No sé cómo lo hago para arreglármelas pero justo llegando a la carretera me caigo de nuevo, ni Javi tirando es capaz de levantarme… Esta vez si, se ha dado cuenta de que me he caído…


Finalmente conseguimos llegar al camino bueno. Son casi las 11 de la mañana hace como 20 minutos que hemos salido del coche y hemos hecho la friolera de 1 metro del recorrido previsto inicialmente, las condiciones son espectaculares y yo armándome de un ligero optimismo sólo puedo pensar en el glorioso día de travesía que nos espera.


Un camino del ancho de un carro nos guía hacia arriba amablemente. Vamos en fila india, he de reconocer que la temperatura es buena, no tengo frío, el ritmo que está poniendo “Papi” en los metros iniciales es bueno y por momentos parece que hasta va a salir el sol. Olvidaros sólo fue un engaño para ilusos.


El foqueo es bueno, poca pendiente que hace que lleves un ritmo “amable” sin entrar mucho en calor. Pero mis peores temores se confirman. No son 15-20 centímetros de polvazo lo que nos vamos a encontrar… Es una puta mierda de nieve costra… 1 cm de polvo por encima de una capa de 1 a 5 cm de costra encima de 30-50 cm de polvo por debajo. Un verdadero infierno de nieve que no la esquí ni la Lindsey Vonn en sus mejores tiempos… Decido que no digo nada y seguimos, así hacemos algo de ejercicio e ingenuamente pienso en que por lo menos aprenderé a sobrevivir en nieve costra infumable… Si eso es posible…

Como se nota que íbamos para arriba que vamos felices...


Subimos y subimos, cada vez la niebla se cierra más, y su color es más oscuro. Cuando ya se levanta un viento del norte decido que hasta aquí hemos llegado. Me armo de todo el valor que puedo y me atrevo a llamar a “Papi”. Oye, le digo, reunión… Y ya él me contesta que de no sé qué… Nos hemos entendido sin decir nada. No tiene ningún sentido seguir. Los dos sabemos que la esquiada va a ser un infierno. Que siguiendo para arriba no vamos a hacer nada más que prolongar la agonía y pa’qué.


Nos damos la vuelta, llega el momento de la verdad. Mientras los otros dos deciden que en estas circunstancias no hay nada mejor que ponerse a practicar la vuelta maría yo me dedico a buscar un sitio resguardado del viento en el que podamos hacer la transición a descenso medianamente confortable. 

Penando en la bajada


Parece que todo va bien hasta que veo como Piki sale y hace el primer giro en una cuña con un estilo de novato en su primer día de esquí que para qué… Pienso para mí que si, que vamos a sufrir y de lo lindo, si Piki sale en cuña salchichera no te quiero contar el resto. 

A vueltas con la vuelta María, el show de la bajada a punto de comenzar...


Como tengo una reputación salgo sin pensármelo, los esquís se niegan a andar mientras se hunden 10 cm en la nieve, por fin cojo algo de velocidad y encaro el giro. Saco a relucir la mejor de mis cuñas, con la mala suerte de que la nieve costra me atrapa uno de los esquís y me salta la fijación, me veo esquiando a la pata coja mientras el cabrón de “Papi” se descojona unos metros más abajo con la estampa de los otros dos arriba. Uno en el suelo lleno de nieve con los esquís y palos cada uno en una dirección y el otro esquiando a la pata coja… 


Yo me cago en mis muertos, me caigo y prometo que como se caiga me voy a descojonar.  


Unos metros más abajo oigo un grito de que me aparte, veo un bulto que me pasa a 10 cm y milagrosamente a 5 metros de mi la figura de “Papi” se hace un mortal hacia delante para acabar en el suelo espatarrado sin un esquí. 


Como soy buena persona le pregunto que si esta bien, me contesta, y empieza mi turno del descojone… 

Un auténtico jabalí en su salsa...


Nos damos cuenta de que poco más podemos hacer que dejarnos deslizar recto hasta que la nieve nos frene de nuevo. No hay quien haga un giro en estas condiciones. 


Así vamos haciendo, hasta que llegando a un regato Javi decide que sus esquís han esquiado poco. Cuando nos damos cuenta, uno de los esquís sin freno se ha ido 100 metros hacia abajo… El otro milagrosamente ha chocado con nieve y se ha parado.

Probablemente el más sensato de los tres en la bajada


El día no mejora, más bien empeora. No ha dejado de nevar en todo el rato ligeramente y la niebla ha ido a más. Lo poco que deslizamos lo hacemos en cuña y por sensaciones, no vemos nada. 


Poco más hay que contar hasta el coche. algo caliente en el bar de enfrente de dónde hemos aparcado y carretera y manta. No nos lo podemos creer cuando vamos viendo que a medida que vamos al sur se vuelven a ver los carteles de despedida de Mordor. ¡Gracias por su visita! en Mordor esperamos que haya disfutado. Vuelve a lucir el sol, cada vez, más el cielo azulea. Y mientras en el teléfono nos comunican la buena nueva de que en el Morredero luce el sol. Que sí, que hay algo de costra pero allí han esquiado de verdad…

Javi acabando de rescatar sus esquís mientras Papi espera


Alguno llega a reconocer ya en casa y por el wapp que si, que está hablando con gente que ha ido hoy al Morredero y que parece que la hemos cagado…


Imaginaros que hemos llegado pronto que hasta me ha dado tiempo a publicar hoy la entrada del blog…


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