Trave, San Isidro, toma de contacto
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El resultado de la aventurilla |
El fin de semana veo en la webcam de Requejines huellas de esquís… El domingo unos cuantos jabalís deciden acercarse a estrenar la temporada. Se supone que me enviarán el informe. Yo me quedo en casa, la familia es la familia. Pero el lunes, ¡es mi turno!.
Son algo menos de las 12 de la mañana cuando giro a la derecha para subir desde Salencias hacia Cebolledo. La carretera está completamente blanca, unos 2-3 cm de nieve compactada cubren el asfalto. A pesar de que llevo ruedas de invierno sufro conduciendo, no me gusta nada conducir con nieve en la carretera, soy un cagado, lo sé.
Finalmente llego al aparcamiento de Cebolledo sin novedades donde hay unos 7-8 coches aparcados. El circo impresiona. Nubes grises juegan cubriendo el cielo casi en su totalidad, tocando el Agujas y tapando Requejines. Hace frío, no estaremos por debajo de cero pero tampoco mucho más.
Unos 10 minutos después estoy colocando los esquís por fin en la nieve para empezar a foquear. Inicialmente el plan era seguir a los jabalís en su ruta del domingo. Subida por la roja de la izquierda en Cebolledo, tirar hacia Requejines y bajar por la azul. Para después subir hacia Cebolledo de nuevo y bajar por la azul de Cebolledo en la que han estado produciendo nieve estos días.
¡Ya tocaba! |
Como soy un tío prudente, más bien diría que un paquete, decido que ya que están los cañones apagados casi que subo por la azul de Cebolledo. La bajo y después en función de lo que me encuentre y de lo que sea capaz ya veremos qué hacemos.
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Así estaba Cebolledo al llegar |
Primeros metros de foqueo en los que me sorprende la dureza de la nieve… Para estar produciendo por la noche no entiendo como puede estar ya tan dura. Me esperaba polvo, pero por lo que veo va a brillar por su ausencia. Sigo tirando y ya acercándome al primer muro me doy cuenta de que la nieve cambia, una costra dura por encima que se quiebra unos centímetros por debajo de mis esquís. No me gusta nada, siempre he leído que es una de las nieves más malas para esquiar.
Llegando al muro veo una pareja que baja con raquetas, no se paran y de nuevo me quedo sólo en el circo con mis pensamientos.
Ataco el muro desde la izquierda dibujando la primera diagonal del día hacia uno de los cañones en el lado opuesto donde hago la primera vuelta maría. Sale bastante bien, quizá lo que más me cuesta es el dejar el esquí en sentido contrario, mis piernas de purril no dan para mucho más.
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Después de la primera vuelta María |
Cuando salgo de esa vuelta y hago tres o cuatro impulsos con cada pie me doy cuenta de que estoy sobre puro hielo. Pienso en mis flamantes cuchillas en la mochila, y con todo el dolor de mi corazón sigo para arriba, los cantos parece que agarran bien, dato del que tomo nota para los supuestos giros de la bajada. Llego a un pronunciado surco que sube en diagonal opuesta a la que seguía yo. El material cambia y de nuevo vuelvo a pisar costra. Dibujo una nueva diagonal en la que paso por el patatal que han dejado las máquinas. No es lo más difícil de foquear.
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Así pinta el muro |
La pendiente se suaviza y veo ya el cruce de la azul con la roja que sube por debajo del telesilla que sube a la izquierda del valle. Más costra, giro y veo la suave rampa final. Por el momento he tenido suerte y el tiempo se ha portado. Prácticamente he subido todo el rato con sol. Como no me he sacado el polar he pasado calor. Me ha sorprendido la sensación de fatiga y lo pasado de pulsaciones que me parece que he ido y eso que he intentado llevar un ritmo suave.
Llegando ya al cruce que te lleva a Requejines o a Cebolledo, hago la transición. Mientras estoy en ello veo como suben las máquinas y siguen hacia Requejines. No hay nadie a la vista. ¡Y llega el momento!. Un último repaso, no me dejo nada, todo parece que está listo para iniciar el descenso, botas en posición de descenso, también las fijaciones, y la pista por delante.
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Así pinta el descenso |
Me tiro, primer giro a izquierdas que se supone que es mi giro bueno horrible, pero lo hago, diagonal y el siguiente, mi gran problema técnico el giro a derechas en paralelo. Soluciono levantando el esquí de dentro. Todo lo que parecía que había aprendido se ha difuminado. Yo intento una cosa y sale otra totalmente diferente. La nieve no ayuda, pero no es disculpa, enganchona y con costra no es lo mejor para esquiar. Voy tirando giros como puedo, intentando recuperar sensaciones y al poco veo como el giro de izquierdas ya va saliendo bien. El de derechas es una sucesión de cómo no se deben hacer, pero van saliendo de esa manera. Y así me veo con el inicio del muro a mi izquierda.
Ni me lo pienso. Sigo, no paro y voy haciendo algún giro en la parte no pisada por la máquina. Nieve dura, que no llega para considerarse hielo. Los cantos agarran perfectamente, el ruido es tremendo, me toca hacer el giro a izquierdas encima del patatal y voy haciendo, estoy sufriendo menos de lo que pienso en los primeros metros del muro. Debo llevar ya 3 caídas, pero dos fueron en la parte plana de arriba.
Giro en la costra... |
Llego a la parte helada con una nueva caída. Me levanto y descubro que lo que han roto las máquinas son trozos de verdadero hielo como puños, incluso más grandes… No veo ninguna posibilidad de esquiar eso. Me paro, me lo pienso un momento, y finalmente decido bajar esos 10 metros haciendo escalerita. Lo sé, no es lo mejor, pero que no se diga que no tengo recursos y que no he hecho todo el descenso sin sacarme los esquís.
Y por fin me veo en la parte suave del final de la pista, donde las otras veces suelo disfrutar como un loco dejando correr los esquís y hacer giros conducidos… ¡Qué lejos me parecen aquellos tiempos!. Entre el patatal de las huellas de las máquinas, la nieve dura en los laterales y la costra en otras zonas, me encuentro con la cruda realidad de que cada giro es un infierno para mis piernas, que en las transiciones lucho como un condenado para mantener la posición adelantada con las tibias tocando en la parte delantera de las botas… Finalmente paro. Todo dentro de mi cuerpo pide un descanso. Estoy a la mitad de la parte suave. Me deben quedar unos 300 metros para acabar la bajada. Cuando veo que por la misma pista acabando el muro baja otro esquiador. A diferencia de mí, va suave, parece que flota en la nieve… En ese momento sé lo que sintieron los apóstoles cuando vieron a Jesús caminando sobre las aguas… Maldito cabrón…
Me quedo mirándolo, intuyo que se parará a saludar. Y así es. Va con una chaqueta de la federación de Castilla y León, creo que debe ser uno de los empleados de la estación. Me comenta que lleva toda la mañana en Requejines. Que la nieve está mejor, aunque no ha parado de dar la lata la niebla.
Se va, dejo que desaparezca entre los edificios… Y salgo de nuevo. A los 3 o 4 giros todo es un descontrol total, mis cuadriceps gritan a cada giro que no pueden más, por otro lado desde mi cerebro intento adelantar la posición que no consigo llevar bien, los esquís hacen una cosa, mis piernas intentan que hagan otra, y el resultado es horrible. He llegado.
No me desanimo, pero dado el estado de la nieve decido que me hago otra subida hasta el inicio de la parte helada del muro y ya me doy la vuelta ahí. En esta transición la cago en un par de detalles. No he alargado los bastones a posición de ascenso y tampoco he subido las palancas delanteras a la posición de ascenso, con lo que la bota izquierda se me sale de la fijación un par de veces hasta que me doy cuenta. Fallo importante que espero recordar en adelante.
Nuevo, foqueo, sin novedades, bueno se me han cruzado las máquinas con lo que han arado un nuevo tramo de la pista que pienso aprovechar para bajar. Nueva transición, cuando estoy en ello suben una pareja de esquiadores. Uno con pieles y el otro andando con el material de alpino. Rápidamente el de las focas le saca ventaja al que va andando.
Se para a mi altura y comentamos un minutillo la jugada. Yo que no había acabado la transición salgo, y a los 3 metros de la diagonal me doy cuenta de que no he bloqueado en posición de descenso la bota izquierda. Nueva tortura para mis piernas en el descenso, algunas cosas van saliendo mejor y otras muchas simplemente no salen. Pienso en los profes de Leitariegos… Si me ven…
Decido que es suficiente por hoy, llevo dos horas, son las 2. Así me dará tiempo a llegar a casa a una hora razonable. La verdad es que la nieve está horrible, he sobrevivido, el material va bien, así que mejor dejarlo así y esperar a que vengan días mejores.
Se nota la temperatura en el aparcamiento, ya no está tan blanco, se está derritiendo la nieve.
Echo de menos esos días de pistas pisadas con cremita, no sabía que se podrían echar tanto de menos.
Bajando ya hacia Salencias en el coche no puedo evitar parar a echarle un vistazo a la norte del Toneo mientras hago unas fotos, soy un enfermo lo sé. Parece que la Vixen de la izquierda está para hacer… Pero eso será otro día cuando lie al algún otro enfermo…
La norte del Toneo... |
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