Cuando toca bajarse

El primer largo


Dicen los muy “veteranos” lo de “que si tenían que ponerse a contar la de vías de las que tuvieron que bajarse”… Yo la verdad es que no llevo muchas, sobre todo por no poder pasar…Aunque intuyo que si sigo en esto de la escalada me quedan “algunas”…

Yendo en el coche y dado que vamos a ver si sacamos algo nuevo, comentamos que hay la posibilidades de que tengamos que bajarnos. Son 4 largos a ojo de buen cubero, tres primeros con apariencia de sencillos y un cuarto ya vertical y con pinta de saleroso. 


Hasta ahora en las aperturas las cosas han salido bien, y las hemos sacado en el día, desde abajo y sin equipar nada. Esta vez cambiamos un poco de estilo, y hemos decidido que si tal equipamos las reuniones, y dejamos la vía rapelable y si hay que poner alguna chapa en alguno de los pasos pues tampoco pasa nada. Toca subir el “puto taladro”. Pido prestado uno ligero pero gracias a Dios que se me ocurre la brillante idea de probarlo en casa antes de meternos en faena. Al final hay que llevar el Hilti que pesa sus buenos dos kilos con las baterías. Hoy el segundo de turno se gana el pan, las fabes y algo más…


No llegamos muy tarde. A eso de las 10 y pico estamos en el aparcamiento. La niebla cubre parte de la pared y hace fresquito. Unos 7 grados marca el coche llegando. Un poco de organización de mochilas, ver cómo hacemos para carretar el “puto taladro” y ¡manos a la obra!, nunca mejor dicho. 


Se me olvida vestirme “para como vas a estar dentro de 10 minutos”, y paso calor en la segunda mitad de la aproximación, Mientras un par de cordadas están ya empezando a escalar un poco más a la izquierda de donde nosotros vamos a liarla. 


En el pie de vía la niebla se ha retirado y brilla el sol en un cielo azul del bueno. El valle nos acompaña como siempre precioso y sugerente. Últimas decisiones, si subimos dos mochilas o una, cuánta agua, etc. Y tenemos un primero currándose el primer largo. Una fisura que sube en diagonal unos 8 metros se acaba para dar continuación a una placa tumbada con un paso de V+ que nos pone a andar. Le siguen unos pasos de V no menos salerosos, que se van protegiendo y que acaban siendo la mejor parte del largo. Al final queda un largo con más chicha de lo que parecía. 

Luis llegando a la primera reu


Ya en la repisa, unos 40 metros después, metemos una chapa para reforzar el Totem violeta. Desde esta reunión no hace falta rapelar. Aún estamos a la altura de las viras de la izquierda por las que se puede subir/bajar andando.

Manos a la obra en la primera reunión

Así quedó la primera reunión


Por la derecha hemos visto que sube otra vía de la que no aparece referencia en ningún sitio. Pero desde la mitad del segundo largo no somos capaces de ver el recorrido que sigue. 


De vuelta a lo nuestro, un segundo largo más fácil, diría que de IV+, que Luis se hace con tranquilidad, y unos 50 metros de recorrido. Una primera parte más rota y vertical y dos tercios sobre una placa tumbada juguetona en la que lo más difícil es montarse a ella. Se va protegiendo aceptablemente bien. En la repisa equipamos la reunión con dos chapas con anillas, para que se pueda rapelar hacia las viras de la izquierda. 

Luis en inicio del segundo largo


Va haciendo solete, pica por la espalda y espero no pasar mucho calor arriba. Vamos algo retrasados, la verdad es que el objetivo del día es llegar por lo menos a hacer los tres largos de abajo y equipar las reuniones. No sé si nos dará tiempo a hacer toda la vía. La verdad es que la impresión por el momento es que los dos largos que llevamos son más difícil de lo que parecía en las fotos y desde abajo. 

En la segunda reunión, el puto taladro...


Me toca salir en primero en el tercer largo, tumbado y con una sucesión de placas en las que no tengo muy claro que sea fácil proteger. Las fisuras que veo son todo hierba y tierra, hoy voy a hacer jardinería de la buena. 

Llegando a la repisa en el tercer largo

Iniciando el tercer largo, dándole a la jardinería


Voy intentando irme a la derecha, para meterme en las placas pero no consigo ver nada para proteger. Me veo yendo más a la izquierda de lo que me gustaría por el diedro guarro en el que me toca hacer jardinería con el sacafisureros para ir metiendo algo. Ya llegando a la repisa herbosa que marca el final del largo veo que por fin hay una fisura de unos dos metrillos de alto que está ¡limpia, por fin podré meter algo sin problemas!. 


Tres movimientos bonitos para superarla y ya estoy en la repisa herbosa, un par de metros de travesía a la izquierda andando hacia un par de fisuras espectaculares. Montaje, voces, y en nada está Luis recuperando el largo. Creo que también andará en el IV+ el grado de este largo. Más vertical de lo que parece.

Luis en la segunda reunión desde la tercera

Luis, mirando hacia el cuarto largo...


Yo mientras voy echándole miradas furtivas al cuarto largo, “el saleroso”. Desde la reu me parece que no desploma tanto como parecía, es más, hasta parece que tumba ligeramente y se adivinan como 2-3 reposos en los 10 metros iniciales que son los duros, después ya “parece” que afloja, pero está visto que hoy el ojo del cubero no va. Mirada arriba, mirada abajo a ver cómo viene Luis y en lo que me doy cuenta lo tengo a unos 6 metros de mi,… 


Veo que tiene más interés en lo de arriba que en mí…Malo,… Se le empieza a poner la mirada golosa y el colmillo se le afila, Lo veo salivando por el colmillo… Yo me temo que llega el clásico y he caído de nuevo en la maldición del orden de los largos… ¡Este se anima a meterse pa’rriba!, ¡Noooo!, ¡otra vez no! la maldición del goloso me persigue… Me doy de cabezazos con la pared, ¡no me lo puedo creer!… Hay que ser iluso, si supiera lo que me esperaba en un ratillo… Miro el reloj, y pienso que sí, que nos da tiempo a intentarlo.


Se me ocurre la brillante idea de preguntarle, si saldremos por arriba… Me contesta que sí, que va. Como es un tío educado, eso hay que reconocérselo, me dice que si me lo hago yo que es mi proyecto. Yo le digo que no se preocupe,… Le iba a contestar que ya estoy acostumbrado… Pero mejor lo dejo en algo como que es el orden, ya he hecho dos buenos largos en primero y como decía Txicon, la montaña es compartir… 

Luis, en la rampa de salida del cuarto largo


Antes de la salida estelar, montamos la nueva reu con dos anillas rapelables. Preparativos para sacar a un primero, ganas de fotos, y aprietes, se viene una pelea interesante. Primeros metros de calentamiento de piedra sólida con buenos agarres hasta que se llega a la repisa en la que el muro pierde continuidad y hay un agujero hasta casi el pecho. Se viene el primer paso del largo. Luis se lo mira, prueba un par de cosillas y no lo ve claro. Al final parece que es más duro de lo que se ve desde la reu. 


¡Pues nada!. No quería yo fiesta, pues la voy a tener… Me hago los primeros metros de pasteleo sin problemas, me sitúo bajo el muro vertical, desde ahí ya veo que de tumbar nada, va a 90 grados estrictos, e incluso diría que desploma ligeramente en los dos últimos metros que se ven. 

Mirándome el primer paso saleroso del cuarto largo

¡Resuelto!, pero queda mucha tela por cortar...


Hago  la inspección de rigor de manos disponibles, me miro los pies, pruebo primero subiendo el pie derecho primero, no lo veo. Pruebo entonces subiendo el izquierdo como buenamente puedo y con una mano vertical que hay en la placa de la izquierda tiro y sale el paso, ya tengo los dos pies arriba. Lo que no me había dado cuenta es de que la fisura es lo suficientemente ancha para convertirse en una chimenea de esas en las que tienes que arrastrarte y empotrar medio cuerpo para ir descansando entre pasos. Ya no recuerdo muy bien como fui negociando los pasos y las protecciones, tengo el recuerdo de que se iba protegiendo bien, con algo de jardinería. Llego al que parecía el último reposo antes del paso desplomado. Coloco el Totem violeta, y me acuerdo que la última vez que tuve problemas con un paso era este mismo Totem el que me protegía. Empiezo a hacer pruebas, que si un pie, que si otra mano, que no me gusta, que no veo nada por arriba entre las hierbas.

En la punta caliente de la cuerda en el punto más alto del día


Me acuerdo de cómo Iván triangulaba un par de friends cuando el paso se ponía picantón. Así que unos centímetros más abajo del morado en la misma fisura meto el amarillo y lo triangulo con su compi. Pruebo entonces a salirme a la placa de la izquierda totalmente, con manos y pies, aunque me quedo bien, hay un problema, hasta la hipotética mano salvadora me queda un metro. Tengo que subir pies y manos. Y lo que son manos no hay nada. No lo veo, así que finalmente le pego un grito a Luis de que me pille. Descanso, hago algo de jardinería, pruebo más cosas, en una de estas el friend morado decide que no está a gusto del todo y se recoloca peligrosamente. Veo con alivio que el amarillo está perfecto. Hago un nuevo intento, llego por fin más arriba, lo que suponía la mano salvadora es un romo de mierda negativo que no sirve para mucho. Un poco más a la derecha una ñapita me resuelve la mano derecha pero ahora me queda el dilema de subir el pie derecho y meter mano en “matojo tracción”, no me hace mucha gracia… Ya llevo un rato jugándomela a cada paso, y sabiendo que este es el paso decisivo para pasar y acabar la vía, hay algo que me dice que lo deje así. Que no merece la pena. 


Por abajo quedan cosas pendientes de hacer para dejar la vía como nos gustaría con lo que decido que me bajo. Meto una chapa con anilla y me descuelgo. 

La retirada, ¿acerté?...


Ha sido una buena pelea y aparte de Luis me lo reconozco a mí mismo. Sólo llegar hasta donde he llegado ya ha merecido la pena. Pienso en que hemos hecho 3 largos y medio buenos y que total como había que volver.


Rapelamos, todo bien, las cuerdas bajan a la primera y sin problemas, pero cuando estamos rapelando el largo de abajo, el que nos deja en la vira de la que saldremos andando nos damos cuenta de que esta placa de 50 metros tiene una pinta espectacular… Se nos acumula el trabajo. 


Para dejar la vía como nos gustaría, habría que meterle una chapa al paso del primer largo, tiene una caída delicada. En el segundo largo no habría que hacer gran cosa. En el tercero si que hay trabajo, hay que limpiar bien varias fisuras para ver si se pueden proteger decentemente las placas de la derecha. Para rematar la vía, nos quedaría pasar del punto más alto en el cuarto largo y equipar la cuarta reunión. Pero además nos hemos dado cuenta de que la vía va a tener dos entradas… El largo que hemos visto rapelando va a haber que trabajarlo y dejarlo como entrada alternativa… 


Vamos bajando hacia el coche viendo las posibilidades de volver, es tarde ya, casi son las 6 de la tarde, es otoño, las sombras ya muy alargadas, el calor nos ha respetado y se ha quedado una de esas deliciosas tardes de otoño que te hacen pensar en que el inverno se acerca… Soñamos con nieve y hielo mientras nos damos cuentas de que la vía tendrá que esperar a la primavera…



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