Refugio Elola, senderismo invernal
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Empezando la aproximación |
La idea era ir a hacer la Norte del Almanzor pero hay veces que las cosas se gafan y no salen. Inicialmente íbamos a ir el jueves, el día que parecía que la meteo era la mejor. Pero unos días antes las previs para el sábado cambian y aunque no son espectaculares, parece que se dejará y así puede venir Raúl, el de Ponferrada.
Muchos líos al final con cuántos vamos con el cambio de fecha y finalmente somos 4. Dos Raules, Piki y un servidor.
El jueves las previsiones cambian de nuevo y se tuercen. Parece que tendremos viento, nubes y sorprendentemente 7 cm. de nieve/lluvia. Los modelos no coinciden y todo es posible. Por un momento pienso en dar por perdidos los 20€ del refugio y no ir. Pero al mismo tiempo me doy cuenta de que puede que sea la última de la temporada. Vienen previs con precipitación con cota alta para el lunes/martes y se masca la tragedia. Los días previos hablo con Santi varias veces, miramos modelos y demás y llegamos a la conclusión de que no va a ser un buen día para escalar.
Pero como dice alguno en el grupo de wapp, “aquí venimos a jugar”. Y es lo que hay, si sólo te puedes acercar en fin de semana, pasan estas cosas. Como me dice Raúl Lora el domingo, “hay que venir cuando hay condiciones, no cuando uno quiere que haya condiciones”.
Plataforma de Gredos, sobre las siete de la tarde del viernes. Cuatro jabalís con muchas ganas y poco sentidiño se bajan de un Suzuki verde. Mochilas, ropa, botas, ferretería varía y demás parafernalia salen del maletero. Unos más rápidos y otros más lentos preparándose, y al cabo de unos veinte minutos allá van los jabatos, Plataforma para arriba como si no hubiera mañana.
Hace viento, las nubes cubren los picos que nos rodean y chispea. Una mierda de condiciones.
Salimos como motos, yo que me he enfriado un poco decido coger un poco de ritmo para entrar en calor y además se me ocurre que teniendo en cuenta que tenemos prisa para llegar a cenar al refugio que tampoco pasa nada por ir un rato rápidos.
Muy pronto pisamos nieve, blanda, con restos de la Saharada de hace un mes o dos. A nuestro alrededor, de lo que vemos, la nieve es en su mayoría marrón.
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Ya hemos pasado el alto |
Vamos subiendo, ganamos altura rápido, pasamos el puente y empezamos a subir hacia Barrerones por lo más pindio. Con la nieve tapando el camino de vez en cuando nos salimos del sendero. Vamos siguiendo la huella que por momentos se multiplica habiendo momentos en los que cada uno se busca la vida como puede.
En una de estas ocurre la “tragedia de Barrerones”. Si, subiendo a Barrerones por increíble que os parezca pueden ocurrir tragedias. Estamos ya por encima de los 2.000 metros de altitud, poco queda para llegar al punto más alto. El viento por la derecha sopla con fuerza, por momentos nos empuja el cuerpo y la niebla empieza a rodearnos. Por evitar una parte de esa nieve blanda y resbaladiza se me ocurre desviarme un poco de la huella a la derecha para ir por una zona de hierba. Cuando ya está apunto de acabarse la mancha de hierba veo un charco de agua, decido pasarlo pisando por su lado izquierdo con mi pie izquierdo. Piso, la hierba cede, pienso que me hundiré un poco y cuando me doy cuenta caigo en un agujero ¡¡¡¡¡hasta la cintura!!!!!. No me lo puedo creer, apoyo las manos en los bordes de hierba y salgo. Miro hacia mis piernas y veo el pantalón empapado y lleno de barro de cintura para abajo. He notado como por dentro se me ha colado agua por las botas.
El viento sigue soplando fuerte. Estoy casi a medio camino, no tengo más que ropa de calle en el coche… No queda más opción que tirar para el refugio y pensar en que con una noche por delante se me secará la ropa. Sorprendentemente no tengo frío mientras sigo andando. Por un lado agradezco el viento creo que me secará el pantalón antes.
Cuando llegamos al Panel de Barrerones vemos el refugio al fondo del circo. Hay bastante nieve. El camino normal está desaparecido. Seguimos unas huellas y comenzamos la bajada.
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Así nos recibe el Circo |
En el circo las nubes tapan por completo las cimas, por fin el viento deja de soplar, las luces ya tenues anticipan una llegada al refugio en penumbra. Llegando a la laguna decido sacar el frontal.
La huella cruza la laguna no tendremos que rodear por la izquierda.
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Llegando a la laguna |
A eso de las 9:30 llegamos a refugio y estamos en la zona de las taquillas donde compruebo que tengo todo empapado de cintura para abajo. Botas, calcetines, mallas, y pantalón, como no se seque lo voy a tener complicado para escalar al día siguiente.
No hay mucha gente cuando llegamos. Aunque después llegará algo más de gente.
Cenamos, finalmente nos han puesto la cena de plato. No dura mucho. Algo de charla y a eso de las 10:30 estamos en los sacos.
Son las 6:00 suena la alarma y salimos a la terraza del refugio a ver cómo está la cosa. Llueve, las nubes no se han movido de dónde estaban y se adivina viento en altura. Piki dice que no escala, que la nieve va a estar blanda y que nos vamos a empapar. Yo que tengo todo empapado, apenas se han secado las mallas, lo tengo bastante claro a mi pesar.
Unos que han vivaqueado al lado del refugio meten todo empapado en la zona de las taquillas. En las siguientes horas van llegando cordadas al refugio. Cuentan condiciones duras aproximando desde la Plataforma. Mucha gente en los coches desde las 4 am pensando en qué hacer. Los que han llegado ni se plantean por el momento hacer actividad.
Sólo una cordada decide jugársela y probar suerte. Nosotros nos hemos vuelto a dormir un rato hasta que haya luz.
Un par de horas después el panorama sigue igual. Desayunamos, yo he recopilado ropa del resto de la cuadrilla y por lo menos en las piernas no iré empapado, sólo las botas estarán húmedas. Vuelvo subiendo Barrerones pensando en la mala suerte de esta salida. Dos años sin venir al circo y me recibe así…
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De vuelta... |
Nos cruzamos con mucha gente hacia el refugio, sobre todo los primeros cuentan de condiciones malísimas desde la Plataforma hasta el alto de Barrerones.
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¡Volveremos! |
Ya en el coche de vuelta a casa vamos haciendo planes. Hay risas, hablamos de jabalís y de chupa chups de fresa. Cuanto más al norte vamos, mejor tiempo. En Benavente donde paramos a cambiar coches y dejar a Raúl que va a León descubrimos con sorpresa que hace calor y se puede estar perfectamente en camiseta.
Llego a casa a eso de las 7 de la tarde. 18 grados, viento del nordeste, y cuatro nubes en un cielo azul. El invierno ha acabado…
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