Hoces de Vegacervera

La pared desde el aparcamiento

Últimamente Mortadelo, Filemón y el doctor Barcterio se han aficionado a la escalada. Ahí están los tres en el pie de vía mirándose el croquis de la vía. Un paredón que se va desplomando hasta que se pierde en las nubes,… a trescientos metros hacia el vacío baja de vuelta haciendo una jota invertida. Para el descenso sólo tienen que hacer un rapel volado de más de 600 metros. 

Mortadelo se ha disfrazado para la ocasión de Spiderman y va bien cargado con un completo rack de material reluciente de última generación de la marca ACME. En el arnés de Filemón cuelga sin muchas ganas un vetusto Grigri y un par de fisureros en los que unas arañas adocenadas sestean. 


Mortadelo. -¿Y dice usted jefe que el croquis este supersecreto que le han pasado de esta vía placer sólo para los paladares más selectos se lo ha enviado su colega Stevens del M89 británico?. Ese, con el que hizo tan buenas migas en el curso de “Cifrado y encriptamiento de mensajes de palomas mensajeras 3.0” que tuvieron a los pies del Monte kenya hace un par de años. 


Filemón. -Si-.


Mortadelo. -El Stevens que nos rogó encarecidamente que fuéramos a hacer barranquismo al único río en el mundo en el que casualmente vivía una colonia de pirañas tigre tamaño XXXXL.


Filemón. -Si-.


Mortadelo. -El Stevens que nos envió a surfear al Outside de Castles en Cactus Beach en el Nullabor australiano. Sitio que después resultó ser el merendero favorito de los tiburones “gran Blanco” de la zona.


Filemón. -Si-.


Mortadelo. -El que nos dijo de ir al estadio del Totemham vestidos con camisetas del Ársenal para “no desentonar”…


Filemón. -Si-.


Mientras el doctor Bacterio con una cuerda de esparto deshilachada a más no poder y atada a su cintura con un simple nudo y tras mucho meditarlo mesándose la barba dice: -Ummm, ¡creo hoy voy de segundo!-. 


¡Pues ahí nos tenéis a los tres!, os dejo escoger cuál es cuál. 


En la trepada de III inicial


Que si la vía va por esos parabolts de la placa. 


-¡Qué no! que va por la derecha-, dice otro. 


-Imposible. ¡Tiene que ser más a la izquierda por lo fácil! mira ese spit.-


-No tenéis ni idea- dice el tercero. 


Y así estamos cinco minutos, Mortadelo, Filemón y el doctor Bacterio discutiendo por dónde va el primer largo, móvil en mano, cada uno con su croquis “de confianza”. Ya no os aburro con la discusión de si la reu que veíamos era la buena o no… 


No sé en qué momento, ni quien se da cuenta de repente que el “famoso” spit que marca el inicio de la vía y que no encontramos se encuentra… A la altura de nuestras rodillas a un metro… Lamentable…


Alguien en un arranque de optimismo comenta que "hoy no estamos para esta vía", ya tenemos el ambiente perfecto para empezar a escalar. Sumado al de otro que dice que a mí no me importaría ir de segundo en todos los largos. 


Bueno, solucionado el tema de por dónde va el primer largo, queda resolver la espinosa cuestión de quien va primero. Se me ocurre la brillante idea de decirle a Raúl que si tal voy yo. Me dice que ni de coña, que los largos de arriba son más duros y que no. Le enseño mi “croquis de confianza” en el que se ve que en el tercer largo brilla un amable cuarto. 


Me contesta que ni de coña, que en su croquis ha visto que el tercer largo tiene un paso de V. 

Miro desolado hacia Ezequiel, que de repente ha descubierto que algo interesantísimo está pasando en su rodilla derecha mientras sin el menor ánimo de revancha me dice:


-Hace unas semanas en la apertura de “Back to Bussines” a mí me tocaron los largos de cuarto y no pasó nada…


¡Súbitamente aparece en mi hombro derecho el diablillo que llevo en mí. ¡Ni siquiera se ha molestado en mirarnos a la cara!.Tranquilo que esto lo arreglo yo, me susurra al oído. Tú como si no pasara nada. 


¡Estás de coña! grita mi angelillo desde el otro hombro. Te lo vengo diciendo hace tiempo Xelito, ¡ya no se hacen diablos como los de antes!. Esto no puede quedar así. 


Raúl primeros metros ya superado el primer paso


En el pasito

Llegando a la reu


Me dispongo a asegurar a Raúl que no sé para qué decide meter una express en el primer spit a la altura de nuestras rodillas pero bueno, el primero manda. Va progresando hasta encontrarse con un paso en travesía hacia la derecha que se presupone como el primero picantillo de la vía. Resuelve y sigue por la bavaresa del siguiente bloque, aunque resuelve más bien por la placa tumbada. Una laja/fisura ascendente a la derecha lo coloca debajo de una tosta que sobresale de la pared. Coloca un par de seguros y ya se encuentra en el paso de equilibrio que antecede a la reunión que está un par de metros más arriba. Dos chapas con mallones esperan. 


Vamos Ezequiel y yo por detrás progresando como podemos, estamos fríos pero sobre todo remolonea nuestra cabeza y nos vemos con más dudas de las que corresponden para el grado del largo. En mi caso casi me embarco en el primer paso intentándolo demasiado bajo. Me doy cuenta a tiempo para corregir por arriba. 


Ya ha llegado Ezequiel a la reunión, yo 4 metros por debajo como más tarde me reconocería Raúl me luzco haciendo en plan bonito los últimos pasos hasta la reu resolviendo limpiamente. Estoy a dos metros de la reunión que en los Piolets de Oro del año pasado escogieron como “la más incómoda del mundo”. Sugiero quedarme donde estoy, pero este par de cabrones que han decidido hacerme sufrir de lo lindo dicen que nanay. Que subo a donde ellos, que ya me hacen un hueco entre los dos y el montón de cuerdas enredado como sólo ellos saben. 


Así que ahí estamos, en la peor reunión que os podáis imaginar los tres. Colgada, y con unos pies que son una laja de caliza afilada que sube desde un agujero directa a clavarse en la planta de tus pies. 


Ezequiel a por los pasos del día


Como podemos nos arreglamos para pasarnos el material entre empujones, y dejar a Ezequiel listo para salir. Turno de lucirse. Poco a poco va cumpliendo con el plan hasta que llega al segundo parabolt. Mi diablillo me susurra entonces al oído, “dile que acere, que no se lo piense”. Así que tras decir las palabras mágicas vemos desde la reu como me hace caso y acera. Mi diablillo no puede reprimir una sonrisa socarrona y un “lo sabía”.  Desde el otro hombro el angelillo lo mira con ojos de aprobación.


Sigue Ezequiel, primero en travesía a la izquierda con un par de pasos finos para volver de nuevo a la derecha un par de metros y colocarse así para chapar la tercera chapa. Un paso de equilibrio que le mete en las fisuras de arriba y llega a lo fácil. Por abajo respiramos aliviados, parece que nuestra tortura será breve. Las vistas prometen una reunión más cómoda ahí arriba, no puede ser de otra manera. Pero milagrosamente el momento de salir como cohetes del infierno de pies se retrasa inexplicablemente lo que hace que mi angelillo se dirija al diablillo y le diga: ¡Ves lo que has hecho con tu idea de decirle que acere! ¡Nos va a tener aquí sufriendo lo indecible!.


Con lo duro ya negociado


No estamos solos


Salgo en segundo, voy recogiéndolo todo como me dice Raúl, así él escalará cómodamente sin tener que sufrir recogiendo el material. ¡Vaya listos con los que voy!. 

Voy haciendo hasta llegar al segundo seguro, me tienta acerar. Pero el diablillo me dice que ni de coña. así que a apretar.  Por abajo oigo a Raúl decirme que ni de coña acero. Abro el pie izquierdo en una adherencia dubitativa a lo máximo que dan mis caderas tuneadas. Una buena mano baja invertida es lo que tengo para maniobrar con las manos. Viene el momento de mover el pie derecho, el apretón del día también en adherencia. 

Recoloco las manos, y sale. Me quedo algo desequilibrado pero bueno. Muevo ligeramente los pies, equilibro la cadera y voy tirando para arriba siguiendo los pasos de Ezequiel. 


Unos minutos después los tres disfrutamos los lujos de una reunión en condiciones. 


Me toca salir en primero en el largo del día. El cuartillo en travesía ascendente a la izquierda. Estoy robándole el material del arnés a Ezequiel cuando el angelillo me dice:


-¡Cuando tengas el totem negro colgado en el arnés, pié derecho 3 centímetros atrás y cuatro a la derecha!. Obedezco.


¡Ahhhhhh! grita Raúl. ¡Me has pisado!. Está totalmente descalzo en la reunión. Yo sigo a lo mío.


Ahora estoy sacándole a Ezequiel los friends más grandes que hemos traído. Oigo de nuevo. 

-¡2’5 izquierda, 5 atrás, izquierdo!


De nuevo se oye un grito que se hará tan familiar que hasta sonará 4 veces. El diablillo nos avisa de que se va a notar que es a propósito y que ni se me ocurra decirle a Raúl lo de que no debe descalzarse en las reuniones. 


Estoy listo, tengo que bajar un metro para coger una laja que me pondrá en el comienzo del largo. 


Saliendo de la reu

Da gusto saber que mientras tú te juegas la vida los de abajo deciden hacerse un selfie de espaldas a ti. La foto del día


Una placa salpicada de pequeños nichos se sucede bajo mis manos. Roca soberbia con buenas manos y pies que me hacen disfrutar de esta escalada sencilla. Tengo que buscar una reunión que dejaré a mi izquierda para subir cinco metros más hasta un nicho. 


Cuando la encuentro y me paro a buscar el nicho con la vista, el diablillo me dice que tiene un plan. Que me fije cuando estos suban en si miran hacia la salida del siguiente largo en el que el primer seguro estará escondido tras una panza desde donde vamos a montar la reunión. Cuando vaya a salir el siguiente sólo tendré que decirle que parece que justo por encima va bien.


Monto la reunión en el sitio en el que me ha dicho el diablo. Justo encima de un rosal. Tres totem, azul, negro y amarillo, es la única reunión flotante de la vía. Yo no entiendo por qué teniendo una equipada un poco más abajo no la usamos pero bueno…


Raúl llegando a la reunión del rosal


Suben, ni se fijan en el siguiente largo. Tenemos el susto del día con Raúl llegando a la reunión subiendo por el diedrillo en el que yo llegué a la reu. Se queda en la mano con un bloque del tamaño de una caja de zapatos. Momentos de tensión, está en equilibrio con el bloque en las manos y una carretera debajo. Como puede lo posa en un sitio seguro. 


Por detrás Ezequiel viene tranquilo a su ritmo, entra en la reunión más a la derecha, directo al oportuno rosal. Ya estamos de nuevo los tres en apacible armonía bien juntitos. 


La reunión del rosal bajo mis pies


Ezequiel pica, y sale por donde le digo. La primera chapa descansa tranquilamente por detrás de la panza sabiendo que hoy libra. Va haciendo Ezequiel que un metro por encima de la reu mete un fisurero. Llega a una medio repisilla de pies y le toca el turno de hacer el paso delicado de travesía a la derecha. Unos minutos después llega al segundo parabolt visible desde la reunión y desaparece en el horizonte. El walkie que lleva Raúl cobra vida, Ezequiel pregunta que si la reu es un puente de roca debajo de un árbol en el que se ven unos cordinos. Raúl confirma. 


A primera vista parece que voy en primero...


Salimos, se me olvidó el pequeño detalle que aunque en segundo tendremos que seguir a Ezequiel por esta nueva salida del largo. Me cuesta sacar el fisurero más de la cuenta y tengo que recurrir al sacafisureros. 


La escalada se acaba, esta vez sabemos que aún queda mucha tela por cortar. Tenemos nada menos que tres rapeles esperando, vamos con el rollo de que a ver si se nos enganchan las cuerdas como la última vez en la “Longa da Moreira”. 


El héroe del día  para algunos,... para otros no tanto...

De eso vamos a rápela

El cañón desde arriba del todo


Vamos bajando por la pared hasta la primera reunión. Llega el momento de la verdad. ¡Todo bien! la cuerda baja y no se engancha en ningún sitio. Sale de nuevo Raúl, le marco el sitio de la próxima reunión y le explico cómo encontrarlo. Vamos a rapelar por otra vía con lo que hay que ir con ojo para buscar las reuniones. Son unos 30 metros de rapel. 


La instalación del medio

Raúl iniciando el de arriba

El último rapel


Llega el ansiado grito de ¡libre! por el Walkie. Mi turno como soy el único que no lleva walkie me toca rapelar en el medio. Al final Raúl se ha parado en una reunión nueva más a la derecha de dónde le dije. No pasa nada. Desde esta reunión llegaremos bien al pie de vía. 


Cuando ya estamos abajo sanos y salvos ya sólo queda tirar de las cuerdas. Cuesta pero aliviados vemos como van bajando lentamente, tiramos y tiramos hasta que vemos el nudo a medio camino. Raúl me releva y sigue bajando las cuerdas. Cuando el nudo llega le digo a Ezquiel que vaya recogiendo la azul que ya me ocupo yo de la amarilla y llega el momento de la tragedia del día…


Tengo unos diez metros de cuerda ya recogidos en mi cuello, tiro, parece que la cuerda se ha enganchado en un rosal. Vuelvo a tirar y noto como baja 10 centímetros. ¡Se atasca!. Tiro de nuevo y nada. Me descuelgo la cuerda del cuello y tiro con los dos brazos. Nada.


Raúl sigue, lo intenta y lo intenta mientras yo voy preparándome para salir al rescate. Le digo que lo deje que está atascada de verdad. Él mientras se empeña en contar como cuando era joven en el Balaitús le había pasado una vez lo mismo y cuando su compañero ya estaba listo para salir consiguió desatascar la cuerda. 


¡Es el Karma! me grita desesperado mi angelillo desde mi hombro. ¡Te lo dije!.


Al rescate de la cuerda. Al final escalé algo más en primero


Salgo con un cabreo monumental. Escalo con fuego en los gatos, meto el DMM del 3 y sigo hasta un spit viejuno que además se mueve. Estoy a 3 metros del rosal, me quedan un par de pasitos cachondos hasta tener que meterme de lleno en el puto rosal. ¡El final de un día de escalada soñado por cualquiera!. ¡Vaya racha que llevamos con los putos rapel!.


Pienso en meter otro seguro para proteger estos metrillos. Tengo una repisa y no sería plan caerme en ella. Pero la ubicación del seguro va a quedar muy a la derecha del rosal y para sacarlo después estando tan alto va a ser un problema. 


Así que haciendo de tripas corazón agarro una buena mano. Subo pies en adherencia, abro el izquierdo y con la mano izquierda agarro al lado de los tallos del rosal. Buena mano que me permite subir los pies en adherencia. Canto bueno un poco más arriba y ya esto con los pies en los tallos del rosal. ¡No me puedo creer la mala suerte que hemos tenido con la cuerda!. No es en el rosal en lo que se ha enganchado. Le hago una foto porque es el colmo de la mala suerte lo que ha pasado. 


Así me encontré la cuerda, el colmo de la mala suerte



Meto dos friends para asegurarme mientras monto el rapel con la cuerda. Abandonaré un cordino de Kevlar desde el que rapelaré. Mientras monto todo pienso en que por fin ha llegado el momento de tener que abandonar material. Pienso en ese momento en que es la primera vez, pero ahora escribiendo recuerdo que no es así hace unos años en Ubiña con el bueno de Xulio nos tocó abandonar una cinta para rapelar también. 


Rapel, todo bien, nuevo rapel para salvar la trepada de tercero inicial y estamos salvados, todos, humanos y cuerdas. Nos bebemos el poco agua que le queda a Raúl. Ha hecho calor no tanto como pensábamos pero estamos sedientos y hambrientos. 


Ya sólo nos queda el rapel de la trepadita inicial



Cuando nos disponemos a darnos media vuelta y empezar el larguísimo descenso hacia el coche vemos como a la izquierda 4 figuras se recortan en un espolón. Unos que rapelan, otros que suben. Atascos en Vegacervera. 


Atascos en Levitación Trascendental y compañía



En el coche, mis colegas de los hombros se relajan por fin. Una vez que me cambio de camiseta y acabo de recoger todo me siento mientras los glotones de mis compañeros se dan un homenaje que te cagas. El diablillo no se resiste a desaparecer sin decirme, ¡no te van a ofrecer ni un mendrugo!. 


Yo con la más estoica cara que puedo poner en esos momentos espero a que alguien se apiade de mí. No es el caso… 


No me olvido aunque os lo parezca de deciros el nombre de la vía. Días de Vino y Rosas. Muy oportuno el nombre. De hecho era el plan b, la idea era hacer "el Poeta" pero no se podía cruzar el río, así que tocó esta. 


El croquis que llevaba yo

el que llevaban Ezequiel y Raúl




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