Aperturas en casa, toca Bloque
¡Cómo son las cosas! te empeñas en hacer kilómetros, horas de coche y dormir poco y resulta que al lado de casa todavía quedan cosas por hacer. Unos oportunos árboles ocultaban uno de los secretos mejor guardados de Ferrol.
Acceso desde el camino andando |
Hace meses una tala deja al descubierto los bloques y una y otra vez los ves. Voy pensando en que tengo un paseo pendiente pero nunca encuentro el momento.
Aprovechando un acontecimiento familiar me escaqueo un “rato” por aquello de que alguno de los bloques se ven desde casa de mi madre y con 5 minutos en coche, y otros 5 de pateo, empiezo a ver los primeros pedrolos, bajos y sin interés. Sigo andando entre rastrojos con el corazón desbocado por la emoción.
Llego por fin al primer bloque con algo de altura muy sucio, pero en su cara más vertical asoman fisuras y alguna regleta, !promete!. Unos días después de este descubrimiento iremos a los bloques de Campelo, donde me entero de que también se hace adherencia en bloque, paquete que es uno, con lo que este primer bloque sucio gana interés.
El sucio, el primero de interés que te encuentras desde el camino, 2 metros y medio de altura |
Busco el camino como puedo entre los restos de ramas de árboles, tojos y hojarasca. ¡Un perfecto y agradable paseo dominical! Y es entonces cuando veo la primera pared no muy sucia y con posibilidades. Tumba algo, un diedro falso con pinta de fácil y unos invertidos parece interesante. Sigo recorriendo la pared hacia la derecha y veo una regleta buenísima, pero por encima se ve todo muy liso y romo; ¡imposible! pienso. Pero aún así no lo descarto del todo, sé de un figura que se pirrará por esto nada más verlo…
El falso diedro antes de la limpieza |
Una vez limpio, aún queda trabajo |
El croquis, en rojo los abiertos, y en azul los proyectos |
Le doy la vuelta a la pared por el lado norte. No tiene buena pinta y está sucio y complicado. Vuelvo hacia el diedro falso, subo por su izquieda y me la encuentro, una fisura espectacular en forma de media luna, vertical y lisa, un primera clase. 4 Metros de granito del bueno.
Sigo explorando. No hay más bloques a primera vista tan buenos como el de la fisura, pero hay cosas interesantes. Adherencia, algún desplome y alguna fisurilla más que harán que valga la pena acercarse de vez en cuando a gastar una tarde.
Así que el miércoles 2 de septiembre Davide y yo decidimos que haremos algo de jardinería y de paso a ver si alguno de los bloques que hemos visto se deja. ¡Ya tuvieron que gustarle las fotos para animarse a un rato de pico y pala!
Lo llevamos todo o casi todo como comprobaremos más tarde. Rastrillo, pala, pico, cepillo de metal, tijeras de podar, etc. Llegamos a la primera pared, la del falso diedro. En nada desaparecen tojos, zarzas y lo que se os ocurra. No sé cómo tras un rato me veo empapado en sudor, pico en mano mientras el “figura” cepilla silbando tranquilamente el falso diedro. “Allanamos” el pie de bloque para que acoplen bien las colchos. Mientras uno le sigue dando al suelo, el otro rastrilla como si le fuera la vida en ello. (Hay que ponerlo así, aunque sé que vosotros sabéis lo que yo). ¡Y llega el deseado momento de la verdad!: ¡Hay que probar!.
En el último minuto se me ocurre subir y tratar de ver si desde arriba podemos limpiar algo más la zona alta del diedro falso. Veo una fisura, llena de tierra, algún tojo y hierbajos. Me entretengo un rato dándole, hasta que me parece que ha quedado aceptable. Si no lo llego a hacer,…
¡Toca escalar!
Davide en un arranque de divismo extremo decide que si tiene que morir alguien que sea él. ¡Ya sabéis las estrellas de Hollywood son así, que nadie piense que fue un gesto de generosidad. Yo a todo esto pienso para mí: qué para qué nos vamos a pelear.
Cuando tiene los pies a un metro del suelo se ve que no van lo bien que nos gustaría. Hay mucho más que cepillar, ha quedado polvillo y todavía hay material que sacar para dejar bien el granito. Llega hasta el primer invertido, golpea el bloque, no suena a confianza, ¡pero no hay otra cosa!. Sube los pies, rasca con el pie derecho en el sitio donde lo va a poner y llega con la mano derecha al segundo invertido. Tampoco es que suene “a tiene usted vía libre”. El “figura” se queja, normal, cosa de aperturistas, si no se quejan un poco les da algo. Y se ve en el paso del bloque. Tiene dos opciones, en adherencia recto o a la derecha a por la fisura que he limpiado. Rápidamente descarta la opción directa y se va a por la fisura. Momento de mover pies delicados y sucios a la derecha.
Echándole huevos en la apertura polvorienta |
¡Sale!, ¡el muy cabrón sale!, y me veo con toda la presión encima, ¡claro!. ¡A ver quién es el espabilado que se raja ahora! No me quedan más huevos que sacarlo. Aperturistas…
Voy. Vaya mierda de pies, esto está lleno de polvo ¿quién lo cepilló?. Cagándome en todos mis muertos, ¿por qué no me habría quedado tranquilito sesteando el domingo? ¿Hay club de petanca en Valdoviño?. Llego al primer invertido, (Me niego a pronunciar mi frase, no le doy ese gusto al figura). Sí, suena mal, pero el invertido es bueno. Subo pies, arenosos y de mal rollo. Y llego al segundo invertido y en lo que canta un gallo me veo parado en el paso delicado. Por supuesto tras una rápida mirada opto por la fisura de la derecha. La cojo con la mano derecha y ¡casa!. Me doy cuenta de que he vendido la piel del oso antes de cazarla, me queda mover los pies y no está el horno para eso. Desde abajo “el figura” hace que me anima…
Reuno toda la fe de la que soy capaz y muevo pies. ¡Ha salido! Pero es un bloque muy de fe. Para calentar no es que sea de los mejores además de que tumba algo y cuando te la juegas de verdad estás arriba de todo. No, no me ha gustado mucho como calentamiento, mucho más cabrón que lo que parece a primera vista. Toca darle nombre, propongo Diedro Falso, por aquello del doble sentido, al “figura” no le parece mal, queda ese nombre.
Y entonces aparecen las casualidades como siempre. A punto de irnos ya a hacer de nuevo jardinería a la fisura, no sé si fui yo o el “figura” que decidimos darle un par de pegues a la regleta de la derecha. El figurín se pide de primero, bueno, como es imposible que lo intente.
Y ahí va, para arriba, un primer intento que no sale. Ya en el segundo con más convicción y con un gesto bastante dinámico tiene los pies en la regleta, ¡será cabrón!. ¡Qué bueno es cuando quiere! Ahora le toca un paso de fe. Me pide el cepillo, se ha puesto fino, ¡ahora lo quiere bien limpito!. Cepilla, cepilla y cepilla, lo deja como los chorros del oro, no me ha pedido el Fairy de milagro. ¡Por fin!, tras un rato eterno, aperturistas… decide darle. No cuento más que en cinco minutos es mi turno, ¡cómo no, con la presión de que hay que salir sí o sí!
Tras hacer el paso duro, limpiando la parte de arriba de la Flexión |
¿Sabéis lo que significa isometría? Bien, buscarlo, porque es lo opuesto a dinámico. Si el “figura” resolvió el primer paso en dos segundos teníais que verme a mí durante dos minutos quieto viendo ¡la imposible manera de llegar con el pie izquierdo a la puta regleta de los cojones que no sé que jodido iluminado de los c******s tuvo que ver el domingo!. Por no hablar de haberse empeñado en probar y no irse directos a la fisura… Aperturistas… Pues eso, que tras un par de minutos allí, en un escorzo ridículo, dicen que escalo con el trasero muy afuera, consigo en las últimas subir el dichoso pie izquierdo. Descanso cojonudo y a por el paso de fe que se resuelve muy bien y claro. ¡Estoy arriba! ¡Qué se pensaba el “figura” este!.
Bloque muy bonito, sobre todo por lo opuesto de los dos pasos que lo definen. Toca ponerle nombre, cómo “el figura” lo ha hecho de primero le pregunto, me dice que “flexión”. ¡No me lo puedo creer! ¡vaya mierda de nombre! ¡Ya me lo imagino en la fisura! ¡Será capaz de ponerle dominada! ¡Ni de coña, pienso! ¡Xelito vas de primero como sea! ¡Y cómo si tienes que quedarte colgado de la puta fisura tres días para no dejarle subir! Empiezo a mirar a la “fouciña” de manera preocupante…
Y llega entonces la interesante discusión de los grados, ¿qué le ponemos?. Ya me imagino que el “figura” tendrá los huevos de decir que Flexión es más bonito y duro que el Diedro Falso. Dicho y hecho, su propuesta es de V para Flexión y IV para Diedro Falso. Estaba claro por dónde perdía aceite. ¿Diedro Falso un miserable IV con ese paso delicado de fe en el que te lo juegas todo arriba? ¡Ni puta idea tiene!… Lo que acabo diciendo contraponiendo la más lógica de las discrepancias es que… de acuerdo… no sé que me pasa que ni siquiera peleo el medio grado más que creo razonable. Me temo que estoy tan acojonado porque le ponga la dominada a la fisura que prefiero dejarlo pasar.
Lo más bueno de este bloque, Flexión, si flexión, es que el paso está a un metro del suelo. Vas a cañón sin preocuparte lo más mínimo por la caída.
Bueno, pues más jardinería, un poco de pico, algo de pala, unos tojos podados y en lo que me doy cuenta me veo al figurín sudando con el pico en la mano. Y no sé en que estoy pensando cuando veo que de mi boca sale algo así como que ya le doy yo un rato al pico para que descanse. Increíble lo sé… Pero fue así.
Antes de la limpieza |
Toqueteando el día del descubrimiento |
Lista para probar |
A esto llegan refuerzos, Miguel, uno de los chavales con más talento de la comarca y de los que más bloque hace ha decidido acercarse a probar. Mientras sube hasta los bloques le doy un tiento a la fisura. Llego a los dos tercios de altura y me bloqueo pensando qué hacer, ¡No jodas que vas a dejar que el figura lo pruebe sin acabarlo!, ¡Mierda que le pone dominada!
Subo de nuevo, más de lo mismo, me quedo clavado en donde empiezan las manos invertidas hacia la izquierda. Después me daré cuenta, o eso me parece, que el truco va a estar en subir los pies primero.
Llega Miguel, nos acercamos a los bloques de abajo. Como un Miura entra en el Diedro Falso, no le gusta, el paso de arriba es fino y de fe, de los que no le gustan a él. Lo suyo es más rollo atlético.
Va a por el segundo. No me preguntéis pero el muy cabrón va y mete el talón directamente con las manos en la regleta… 30 segundos más y está arriba, se gira y nos dice que éste le ha gustado.
¡A por la fisura!
Va el “figura”. No sé por qué no lo veo yo muy convencido. Como es como es decide subir empotrando todo lo que puede en la fisura, ¡Si llega a ser un poco más ancha seguro que empotra la cabeza!. A Miguel y a mí lo que vemos no nos gusta nada. Como le fallen las manos tiene el pie derecho demasiado empotrado para que no pase algo. Acaba como yo, bloqueado en el cambio hacia la izquierda.
Turno de Miguel. Primer intento y se queda con los pies y las manos algo más arriba, pero se raja, no lo ve. Segundo intento, llega a subir algo más, con pies por fuera de la fisura. Consigue tocar el romo de arriba, pero no sirve para nada. Y se baja.
¡Hay proyecto! la fisura nos ha ganado, bien.
El resto del poco tiempo que nos queda lo dedicamos a dar una vuelta por el resto del sector viendo las posibilidades, que son algunas. Nos quedan unas agradables tardes de jardinería por delante.
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