La Feriona del Pilar




Hace casi un año que no tocaba la caliza, lesión de hombro, temporada invernal, el confinamiento, y algo de despiste a la hora de planificar estas últimas semanas hacen que hasta el sábado no fuera posible.

Tocaba buscar compañeros: mensajes, llamadas, disculpas, ocupaciones y demás, acabo con Cris, que nunca había hecho antes una vía de “largos” y Luis, un veterano personaje.

A pesar de las dudosas previsiones iniciales parece que finalmente el sábado tendremos un buen día para escalar, unos 20 grados, poco viento, y sol con nubes. ¡Qué más se puede pedir!.

No podría explicar porqué escogí esta vía para la vuelta a la caliza. Es de las más largas de la zona de los Barrios de Luna, a veces con injusta fama de tumbada. Algo más de 400 metros, 8 largos, 6 de escalar y un par de transición y el paso duro en los metros finales, en la última placa de adherencia, aunque la salida original va por una fisura de quinto grado algo más asequible. Dudo hasta el mismo día qué hacer, si salir por la placa o por la fisura, la verdad es que a priori me apetece más la fisura por aquello de hacer clásica. Para escalar un 6A en placa protegido con parabolts ya vendré a hacer deportiva, pienso, aún así dudo.

Luis y yo llegamos al aparcamiento a eso de las 9 como habíamos previsto. Cris ya durmió allí en su furgoneta. Nos preparamos, reparto de material, y a andar los 20-30 minutos que dura la aproximación. Con un inicio cómodo, el tramo final al pie de vía consiste en ir evitando las incómodas morrenas.

Voy tranquilo, con algo de nervios como es costumbre antes de una escalada, pero para mis estandars voy a gusto, creo que de las últimas veces es la que voy más templado, y eso que me toca hacerme toda la vía de primero. Siguiendo consejos, nos subimos a unas primeras terrazas, el primer largo es de 60 metros y para evitar el tirón final de las cuerdas para el primero vamos a ahorrarnos unos 8 metros.

Salgo, unas primeras lágrimas me marcan el camino, he traído un juego de Totems y de empotradores y cintas por un tubo. Dicen que hacen falta 12. La primera mitad del largo es sencilla, voy calentando y recuperando viejas sensaciones. Me noto frío y con poca confianza en los pies, no es un buen comienzo, pero sigo hasta llegar al primer paso de V+ sin haber puesto un cacharro. Me lo miro por un lado, por el otro, busco la secuencia de pies, y llego a la conclusión de que lo mejor en este primer largo es que me deje de tonterías y acere, ya nos pondremos finos más arriba, así que paso. Llego a una barriga en la que desde el pie de vía creía que estaría el paso del largo, protegida por un parabolt, estoy a 3/4 del largo y sólo he puesto el Totem morado, resuelvo la barriga bastante fácil, subo el pie izquierdo, el derecho, en un ligero dinámico a una buena mano que se intuye entre unas hierbas y salgo. Me quedan unos 8 metros finales hasta la repisa de la reunión, un parabolt en el lateral del techo que cierra la placa por el lado derecho marca el último seguro. Unos pasos de placa hacia la derecha, chapo, y ya sobre el lateral del techo llego a la primera reunión, ¡misión cumplida!.
Echo un rápido vistazo hacia arriba para ver qué me espera en el segundo largo. Parece más tumbado. Hay gente esperando. Mientras escalaba he oído que venían dos cordadas, mis compañeros están ávidos por escalar y queda un largo día por delante, monto reu, coloco la cesta y grito el esperado ¡reunión!.



No tardo en oir el clásico ¡libre!, yo grito ¡sube!, y en lo que me despisto Cris viene como un tiro subiendo por el tercer bolt. Va muy suelta, mejor de lo que ella se esperaba, llega al paso en el que yo aceré y se lo merienda casi sin mirárselo. Por detrás Luis se atasca unos metros antes del paso, está frío, esto de la caliza le ha cogido por sorpresa. Cris ya está en la barriga, duda un poco, un par de pruebas y sale, apenas le quedan los 8 metros finales. Por abajo Luis suda para salir del atasco, pero una vez se centra se hace el resto del largo sin prisa pero sin pausa.



Toca el primer cambio de reu. Ellos me dejan el material en mis cuerdas, me he anclado a la reunión con unos ballestrinques, paso las cuerdas a Luis, me coge, acabo de comprobar que lo llevo todo. Muy importantes las cintas, en el primer largo me han hecho falta todas, absolutamente todas, 12.



Salgo de nuevo, primera parte herbosa, tumbada, fácil, ya más confiado y rodado de pies voy bien, disfrutando. Aquellos movimientos de adherencia vuelven a salir, acerco el pecho a la pared, balanceo la cadera sobre el pie que tiene que trabajar, las manos en mantle, largo muy disfrutón, en ligera travesía a la izquierda en el que no paras de escalar sin pausa más que para meter las expreses. No recuerdo si puse algún friend, puede que uno o dos. Un paso final de travesía en una placa protegido por un bolt y estoy en la segunda reunión, desde allí les grito que lo van a pasar muy bien.



Más de lo mismo, suben como motos esta vez, tienen muchas ganas, sobre todo ella, y rápidamente los tengo de nuevo conmigo en la reunión. Devolución de material, pase de cuerdas, comprobación y cuando me doy cuenta estoy metiendo el primer friend, el Totem naranja, para proteger la reunión. Más tarde me diría Luis que había un cordino a la izquierda que no vi. Sigo, llego al inicio del falso canalizo, o canalizo poco profundo que marca el tercio medio del largo. Toca apretar, aquí ya me tengo que emplear a fondo e ir bien concentrado, mirando bien lo que voy a hacer para no embarcarme. Varios pasos psicológicos, algún aleje remendado con algún friend y unos metros finales del largo sabrosones hasta tal punto que llegando a la reu y después de pasar el último bolt, me encuentro un paso que se me atraganta. Creo que mi error, después de ver a ellos hacerlo, es que me fui en diagonal de derecha a izquierda, mientras ellos hicieron una pequeña travesía a izquierda un poco más abajo y subieron recto y por lo que parece, llegaron mejor que yo.



Bueno, resolví, que era lo que importaba, el largo más sostenido y de escalada de la vía. Nuevo intercambio en la reunión, miro la hora para ver qué tal vamos de ritmo y tiempo, vamos muy bien, y salgo por la izquierda de la reunión, esta aérea e incómoda.

Primeros 20 metros del largo, el cuarto, en los que pongo un totem amarillo al salir de la reu y poco más. Cuatro bolts me marcan el camino hasta la base del paso atlético de la vía, un muro ligeramente desplomado que cierra el camino. Entre el último bolt y la base del muro coloco a la derecha un Totem violeta, sigo, y ya en el muro, a un metro de altura le toca al Totem naranja. Hay una chapa un metro más alta, a medio muro, me tocará chaparla ya justo antes de salir. Me meto, empiezo bien, pero para chapar no me acaban de gustar mucho las manos. Finalmente opto por una derecha que no es nada del otro mundo, voy por lo rápido, estoy en el medio del desplome y no es cosa de quedarse de vacaciones. Chapo, busco manos arriba y un pie izquierdo que solucione la papeleta, sale, las manos son buenas y finalmente estoy arriba, veo la sabina que marca la reu. Unos metros finales sencillos me llevan a la única anilla de la reu. Un cordino hasta el tronco de la sabina es el segundo anclaje.





Les toca a ellos, me da rabia no verlos. Sé que la cuerda anda justa por lo que no alargo mi cabo con los ballestrinques para acercarme mientras los aseguro. Cuando oigo a Cris cerca, le aviso de que se pare en la salida para hacerle una foto. Unos resoplidos de esfuerzo, apenas un minuto y veo asomar su casco. Está arriba, bien, para ser su primera vía de largos va como una moto, supersegura escalando y dándolo todo. Llevamos 4 largos a tope de cuerda y no se le ha pasado por la cabeza en ningún momento pedir ayuda. Está disfrutando como una loca, cada llegada a la reunión es una fiesta. De vez en cuando intento dejar en su cuerda algún friend, le hace ilusión sacarlos.

Mientras Luis, por detrás a lo suyo, va tranquilo, a su ritmo, asegurándose de que no queda nada de material en la pared, escalando como sabe, sin sufrir mucho. Y en lo que dura un caramelo a la puerta de un colegio tenemos su casco asomando saliendo del muro.


Estamos en el “chiringuito”, cuarta reunión. El tiempo no tiene buena pinta. Se lo comento a los compañeros. Es el momento de tomar una decisión. Desde este punto podemos escaparnos por el escaqueo, si seguimos, ya toca subir todo, nos podríamos enmarronar. Quedo de cagado total, los dos no lo dudan y de nuevo intercambio. Salgo hacia la marcada travesía que marca el siguiente largo hasta el inicio del espolón. Al cabo de unos metros dudo, sé dónde está la reunión, pero no tengo muy claro como llegar. Finalmente voy tirando por intuición, veo un bolt, y me dirijo en travesía fácil hacia él. La cago al chapar la cuerda, y dos metros más arriba ya me doy cuenta de que me va a rozar hasta el infinito. Por pereza y porque no me fío del tiempo decido seguir y llegar de una vez a la reu. Tal como llego y acabo de montar y a punto de gritar ¡reunión! empieza a llover debilmente. Abajo se impacientan. Como sigue lloviendo, insisto en que mejor esperamos 5-10 minutos a ver qué pasa. En esta situación, ellos lo tienen mejor para salir todavía por lo fácil. Me quedaría a mí el marrón de descender y recuperar el material del largo, lo peor es el rapel en travesía. Estoy pensando en todo esto mientras me saco los gatos, no puedo más con ellos. Cuando veo que para de llover, espero un par de minutos, la caliza se seca muy rápido así que grito ¡subir!. No os creaís que se lo pensaron mucho o que se anduvieron con remilgos, más bien todo lo contrario, se enfadaban porque no les recogía lo rápido que les gustaría.


Ahora ya estamos enmarronados los tres. No hemos acabado de prepararme para salir de nuevo en primero cuando miro de reojo a la izquierda y lo que veo no me gusta mucho, parece que no ha acabado de llover todavía… Salgo como un meteoro hacia la placa tumbada de IV que antecede a un murillo vertical graduado como de IV+. Llego, chapo, y me desplazo un poco a la derecha por lo más fácil. Voy con prisa y no es el momento de ponerse en plan estricto. Salgo del paso, y lo primero que hago es mirar a la izquierda. Lo que veo es peor todavía, una evidente cortina de agua viene hacia nosotros. Me apuro por la parte fácil de arriba, un III que protejo con un par de totems hasta la Reu. Mientras monto ya empiezan a caer las primeras gotas. Me apresuro todo lo que puedo, grito de nuevo. Vienen rápido, es un largo fácil, si no es por el muro sería un III por no decir un II. Por la izquierda las cosas no pintan bien. Hay gente saliendo de las vías del sector de Canalizos, una cordada se acerca hasta el final de nuestra vía y se nos ponen por delante en la base del largo final. No me parece a primeras buen detalle, pero bueno, nosotros aún tenemos a los segundos por subir intercambio y los 70 metros que quedan hasta donde están ellos. Con un poco de suerte no nos harán esperar mucho, el problema es la lluvia…


Ya están conmigo en la reunión. Les propongo el cambio de planes dado que desde aquí no podemos salirnos del espolón sino es rapelando. No nos queda más que tirar hacia arriba, como empieza a llover decidimos ponernos las zapatillas. Vamos a hacer estos setenta metros fáciles de trepada de II en ensamble para ganar tiempo. Y en caso de que la cosa se ponga peor salimos por donde se ha colado los otros dos a nuestra vía. Aunque no debería ser así, saldré yo delante, ninguno de los dos tiene mucha experiencia colocando seguros, y menos montando reuniones.

Ya lloviendo fuerte empiezo a remontar el fácil espolón. A medio camino y a unos 15 metros de la pareja de arriba comienza a caer un chaparrón en condiciones. La roca se empapa literalmente, ¡no way!, no hay manera de salir por arriba. Hablo con la pareja que se nos han colado. En vista de la que está cayendo no ven claro bajar y deciden que su única escapatoria es salir por arriba acerando.
Miro hacia la derecha, y unos metros hacia atrás me había parecido ver una vira con posibilidades. Retrocedo, me la miro bien y veo que podemos hacerlo Aviso a mis compañeros y a medio recorrido en vista de que podría ser difícil, monto reunión.


Viene Cris. Cuando la oigo unos metros por debajo de la vira le aviso de que siga. A pesar de que mi cuerda está por debajo, la ve. Ahora toca el turno de Luis. Sube, llega a la vira y se nos engancha la cuerda. La primera vez lo solucionamos fácil, a todo esto la roca está chorreando, parece que la lluvia afloja pero está todo empapado. Miro de reojo a los de arriba, el primero ha acabado el largo y el segundo está a punto de empezar a escalar. Un rato después veo como se cuelga de una de las cuerdas para que su compañero desde arriba lo vaya recuperando de la otra mientras escala de las cuerdas.

Vuelvo a lo mío. De nuevo se nos ha enganchado la cuerda en una planta. No me queda más remedio que acercarme a sacarla. Tengo que hacer un par de metros más de descenso. La roca está empapada, voy con cuidado, finalmente sin muchos problemas consigo desenganchar la cuerda.

Desde la reunión que he montado con dos Totems empiezo a descender a Luis con un dinámico, sin problemas, luego va ella. Me queda a mí hacer los últimos 4 metros de destrepe sin cuerda. Concentrado y con cuidado voy bajando hasta llegar a ellos. No nos lo podemos creer en este ratillo ha salido el sol, la caliza ya está medio seca y los muy cabrones hablan de volver a subir a escalar los 40 metros de vía que nos quedan.

Yo ya no me fío del tiempo, ya nos ha llovido dos veces y no me quiero ver en medio de la placa en primero con la caliza empapada. Hemos hecho 7 largos, casi 400 metros de escalada, me ha tocado hacerlo todo en primero, estoy cansado. Hemos tenido suerte y nos ha cogido lo malo en un buen sitio.

Todavía nos queda el descenso. Hay dos opciones, la larga, y otra más corta y más difícil. Yo por el momento sigo hasta el punto en que vi salir a las cordadas del otro sector para ver por dónde han subido. En estas aparecen los dos de arriba, vienen hacia nosotros. Nos paramos, comentamos la jugada y vemos el espolón del descenso corto. Me tienta, veo que Ella está dispuesta a todo, pero el Veterano aboga por “pasear”. No me apetece nada, pero reconozco que según dicen es lo seguro, así que prefiero no tentar la buena suerte otra vez. Nos vamos por el largo. Y sí que es largo. Una vez que acabamos la cresta y llegamos al collado, lo que parecía que sería un descenso fácil se convierte en un laberinto de rosales silvestres, cortados y hierba alta por la que no se ve ningún sendero. Resumiendo, una hora larga de descenso, calor, solazo, caliza ya seca, y aún tengo que oir que podíamos hacer unos largos más. No me quiero imaginar ahora en las placas con este sol y la humedad que deber haber, son las 4 pasadas de la tarde. El descenso es lento, nos cuesta ganar metros y sinceramente no veo la hora de estar en el coche.

De camino por fin llegamos a la base del sector canalizos, una cordada de 4, sí de 4, está en el medio de la pared. Nos paramos a ver la pared un rato y finalmente nos buscamos la vida cada uno para desde allí llegar al coche.

Una amable bandada de moscas nos recibe con los brazos abiertos, ¿no tenía tantas ganas de llegar al coche?.

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