Travesía Morredero

En esa caseta haremos las transiciones de arriba


Sorprende que dos deportes cuyo nombre sólo se diferencia en el apellido, esquí alpino o esquí de travesía, sean tan diferentes. En el alpino la velocidad lo es todo, la de los remontes, la de las colas, la de los giros, … Y en la travesía lo que prima es sentir la nieve, la montaña, qué hace el cielo, el viento… Sólo en las transiciones con malas condiciones puedes pensar en la velocidad en travesía. 

No llega a las 11 de la mañana cuando aparcamos al lado de la vieja nave de lo que en su día fue la estación del Morredero. Un buen montón de balas de hierba nos protegen del viento. Una nieve gris discontinua no nos seduce mucho. Condiciones escocesas, viento, niebla y además una ligera lluvia que no aparecía en ningún modelo, “epic fail” de las previsiones. ¡No vaya a ser que tengamos una jornada agradable!… 

El aspecto, no parece que esté para grandes cosas...

Desde el coche

Hoy no salimos foqueando desde el coche


Nos acercamos a pisar nieve, entre miradas de dudas, acabamos resumiéndolo con un ¡ya que estamos aquí! ¡qué no se diga, tenemos una reputación!.


Hacemos la transición coche-foqueo todo lo rápido que podemos esquivando un molesto viento que sopla con ganas. Sin muchos miramientos enfilamos hacia el primer murillo mientras va llegando gente. Nos perdemos entre las lenguas de nieve gris ceniza entre manchas de piedras quemadas, y lo poco que quedó de los piornos. Subiendo me fijo que poco queda de los paravientos de madera de las antiguas pistas. 

Primera subida, Carlos se encarga de abrir huella

Más arriba, curioso como se mezcla la ceniza con la nieve


La nieve tiene buena pinta, húmeda, pero compacta, parece que no nos hundiremos mucho. Por zonas asoma hielo y el inicio de la formación de costra. A medida que subimos, más viento, y más niebla. Ni siquiera somos capaces de adivinar la Yegua. Llegamos al re-envío de la estación y al lado de una pequeña cabaña hacemos la primera transición de la mañana. Uno pelea con las fijaciones, otro con los despistes y con una cremallera del Goretex que justo hoy ha decidido desintegrarse. Tengo que hacer la primera bajada del día con la cremallera subida hasta la mitad de la chaqueta. Justo antes de empezar Carlos me recuerda que es su primera bajada de la temporada y con esquís nuevos. 


Nos tiramos, la nieve está como pensábamos, se deja, y se disfruta. Vamos parando de vez en cuando para esquivar las manchas de piedras y piornos buscando lo más continuo en la nieve gris. Llegamos a un cambio de rasante donde nos damos cuenta de que tenemos bajo nuestros pies el último muro que da para unos 4 giros. Se nos ha hecho muy corto…

¡Como somos unos valientes hasta nos hacemos un selfie!


En la parte de arriba buscando el camino de bajada

Abajo, nos miramos, le pregunto a Carlos que si hacemos otra bajada… ¡Ya qué estamos aquí!…Serán 3 subidas más al final. Si hubiera mejores condiciones a lo mejor lo estirábamos más. Entre subida y subida hemos fantaseado con acercarnos a la Yegua, pero es llegar al re-envío y darnos cuenta de que no tiene ningún sentido. 

La transición de abajo

Vistas hacia el aparcamiento, todavía no han llegado muchas familias


La última bajada la nieve está más pesada, noto que se me cargan las piernas, intento corregir la posición pensando que me estoy tirando atrás pero cuando acabamos se lo comento a Carlos y me dice que le pasó lo mismo, que la nieve estaba más pesada. No ha dejado de llover en las 3 horas largas en las que hemos disfrutado mucho más de lo que pensábamos al llegar. 

Por un momento parece que se calma... Un espejismo

A ver si conseguís ver nuestras huellas de bajada...


El ambiente familiar de trineos está a tope, pero cuando llegamos al coche aún hay familias aparcando. Recogemos y nos cambiamos de ropa todo lo rápido que podemos. 

Lo han triturado todo...


Dudamos dónde parar a tomar algo, escogemos un sitio con poco trayecto desde el coche, uno con el pantalón mojado y otro sin chaqueta seca… ¡Unos fenómenos! Vamos a ver cuánto tiempo pasa hasta que nos liemos de nuevo…


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